Hace 36 años en Suecia, un incidente en un banco, llamó la atención de la sociedad mundial y en especial de los psicólogos y psiquiatras: Después de haber sido liberada de un secuestro, una ex-rehén le daba un beso de despedida a su captor.
¿Cómo era posible que eso sucediera?
Se desarrolló entonces la teoría de un síndrome tan antiguo como la historia de la humanidad: El síndrome de Estocolmo.
La característica principal de este síndrome es que la víctima llega a sentir afecto y complicidad por y con su victimario. Los estudios psicológicos no se han limitado al campo de las víctimas de secuestro, sino a cualquier caso de abuso o relación de poder donde hay dos componentes básicos: Un opresor y un oprimido.
Es así, que tenemos múltiples ejemplos en la vida cotidiana y dentro de la sabiduría popular que confirman este síndrome.
El caso del hijo(a) que a pesar de ser abusado y maltratado por sus padres o al menos uno de ellos, le defiende y le ama, porque, después de todo, son sus padres.
La mujer que a pesar del maltrato en su relación, defiende y justifica a su "pareja".
El empleado que defiende, idolatra o ama a su jefe tirano (remember a Smithers y el Sr. Burns).
El país que reelige al mandatario o al partido político que los mantiene...muertos de hambre.
La organización sindical que defiende a su déspota líder síndical.
Pareciera que si no forma parte de su naturaleza, al menos, lo mismo hemos contagiado a nuestras mascotas. A pesar del maltrato y encierro en que los mantenemos, nuestros perros, gatos, pajaros... nos dan amor y lealtad, en un injusto intercambio de esclavitud por cariño.
Ups! Momento, momento.
¿Escribí la palabra "Lealtad"? (Esto no suena bien)
Corro al Wikipedia y encuentro:
"La lealtad es una obligación de fidelidad que un sujeto o ciudadano le debe a su estado o monarca."
¿Puede una victima desarrollar Lealtad con su victimario?
Es posible. La mayoría de los mexicanos defendemos a México, a pesar de que nos quejamos de las condiciones del país y de su gobierno.
Estoy casi seguro de que si un mandatario cualquiera, ofendiera a Felipe Calderón, muchos, muchos Mexicanos tomariamos la ofensa como algo personal.
Y es que, nadie se atreve a pegarle a mi vieja, para pegarle nomás yo. Finalmente, si alguien me ha de hacer sufrir, quiero que sea alguien conocido.
Al parecer, hemos tomado el valor de la lealtad como pretexto para justificar que sufrimos del sindrome de Estocolmo. Ser leal está bien, estar enfermo, está mal.
Al parecer la explicación humana a tan singular y raro comportamiento, es muy simple. Defendemos a nuestro opresores por la sencilla razón de que para poder soportar el maltrato nos convencemos de que está bien.
Es decir, justificamos el maltrato o la opresión.
Es borracho porque le faltó amor de niño. No es que sea una piruja, es que es inmadura. Aunque tuvieramos dinero, no podriamos gastarlo. Si yo acepté, ahora me friego. No quiso pegarme, pierde el control de vez en cuando, pero la mayor parte del tiempo es una buena persona. No es que me ignore, le gusto tanto que se da su importancia. Después de todo, es el mejor que me ha tratado. Etcetera, etc., etc.
¿Te suena alguna de estas frases? Estoy seguro de que tendrás algunas muy tuyas.
Es de verdad sumamente difícil abrir los ojos a una realidad que de tan clara y burda, parece un chiste mal contado.
"En muchos casos las víctimas eligen seguir siendo leales a su abusador, y eligen no dejarle, incluso cuando se les ofrece una colocación segura en hogares adoptivos o casas de seguridad."
Por mucho que te lama la mano tu perro, disfrutará como nunca antes que lo sueltes a correr en el campo abierto. Sin embargo, son pocos los perros domesticados que viendo la puerta abierta resisten la tentación a escaparse... y no regresar.
Valga la pena, escuchar o leer los testimonios de las personas que han sido liberadas o se han liberado por si mismas.
Mujeres divorciadas, personas que han cambiado de trabajo, hijos que por fin tienen su casa fuera del hogar materno. Después de un tiempo, será muy raro quien diga que desea volver a vivir en el estado de opresión en que se encontraba. La mayoría recomendarán la emancipación. Todos aceptarán que les dio miedo dar el primer paso a su libertad.
Asi es.
domingo, 18 de octubre de 2009
domingo, 11 de octubre de 2009
Sueños, motos y miedos.
Mi moto es uno de esos objetos que uno atesora porque son sueños vueltos realidad. La primera vez que manejé una moto fue a la edad de 9 años se trataba de una "pony" Carabela, que me prestó un novio de mi hermana/sobrina Lolis para poder quedarse a solas con ella, dándose amor. Aficionado a mi bicicleta Bimex, subirme a la moto por primera vez fue una experiencia religiosa. Como podrán imaginarse, mi carta a Santa Claus de ese año, solicitaba una moto con caracter de urgencia. Mi papá, que nunca fingió ser Santa Claus ni siquiera porque tenía una panza similar, denegó mi petición. Mi mamá me mandó olimpicamente al carajo. Ambas negaciones fueron acompañadas de los típicos sermones, de que las motos eran vehiculos suicidas, que eran peligrosas, que mejor me regalaban una pistola... en fin.
Asi que lo primero que hice, cuando comencé a tener mi propio dinero, fue comprarme todos esos regalos negados por peligrosos, costosos, suicidas, etc...
Mi primera moto fue una humilde scooter y apenas el año pasado me compré mi moto Chopper. Hoy estuve puliendo mi moto durante mediodia. Pulir mi moto es como pulir mis sueños.
Imagínate por un momento que no tuvieras, noción ni reverenda idea de lo bueno o lo malo. Que no tuvieras juicios o prejuicios, ni miedo al infierno, al cielo o al pecado.
Dice el libro ¿Quién se ha llevado mi queso? a mitad de la narración, en el climax de la historia, "¿Qué harías si no tuvieras miedo?".Cuando leí por primera vez esa pregunta hace aproximadamente 10 años, me sentí inyectado por una valentía inusitada e hice muchas cosas. Cuando le hago esa pregunta a otras personas, noto como un brillo ilumina su mirada y su imaginación vuela a infinidad de lugares.
Quizá uno de los mayores retos de la vida es liberarse del miedo. Aun mas difícil es liberarse del miedo al miedo. Nos han programado de tal forma que el miedo controla y paraliza nuestra vida y nuestras decisiones.
Tenemos miedo a la justicia, al infierno, al castigo divino, al castigo terrenal, al karma, al pecado, al mal, a la gente mala, a los accidentes, a la muerte, a la vida eterna, al diablo, a los muertos, a los animales venenosos, a las plantas venenosas, al cambio, a los bichos, a nuestro pasado, al futuro, al presente, a amar, a ser amado, a las enfermedades, a la soledad, al ridiculo, al fracaso, a la pobreza... ufff.. la lista puede ser interminable.
Son pocas las personas que vencen el miedo y deciden vivir. Libremente.
Te lo vuelvo a pedir. Imaginate por un momento, que no existe aquello a lo que tienes miedo. NO EXISTE. ¿Qué harías?
Sin duda alguna, si cuando me subo a mi moto, estuviera pensando en que un trailer me va a pasar por encima, nunca jamás me subiría a mi moto.
Pero para mi, la experiencia de andar en moto, es sumamente agradable y gratificante por si misma. No sólo desafío las ideas anquilosadas y pesimistas de mis padres cuando lo hago. También me demuestro y me recuerdo a mi mismo, que soy capaz de cumplir mis sueños. Siento el aire sobre el rostro, siento la velocidad y la adrenalina, siento el control que ejerzo a la maquina y me siento vivo al estar en el momento presente, concentrado, sin pasado ni futuro. Alguna vez bauticé a la experiencia, como el motociclismo ZEN.
El propósito de este blog, no es convencer a la gente de andar en moto. El propósito es el de animarlos a pensar (cuando menos) en lo que podrían disfrutar si por fin, vencieran sus miedos.
Me gusta desafiar mis miedos. Alguna vez de adolescente, dormí una noche entera en un cementerio. En otra ocasión hice una excursión nocturna caminando toda la noche en un cerro que era desconocido para mi. He viajado sin un peso a lugares recónditos, he pasado canciones con "groserias" en la radio, me compré una pistola de diabolos, todos mis examenes importantes los he presentado sin estudiar, me he enamorado y he amado sin garantías ni seguridad de respuesta, he asistido a una sesión de brujería, me he subido a los juegos temerarios de la feria y entre otras cosas, vi el reestreno de la película el Exorcista en la función de medianoche, solo.
Sé que mas de uno de ustedes, estará pensando a estas alturas que soy un maniatíco amante de la adrenalina y que además tengo tendencias suicidas.
La verdad es que tengo muchos miedos. La verdad es que he pasado noches en vela temeroso de lo que podrá suceder. La verdad es que en numerosas ocasiones he llorado de puro miedo. Me considero una persona mas bien de un estilo de vida conservador y prefiero una tarde platicando, tomando café o comiendo palomitas que una noche destrampada en una discotheque. La verdad es que oro todos los días, creo en las verdades espirituales y soy romántico y poeta.
Y cuando me siento paralizado por el miedo, niego su poder, afirmo la verdad sobre la situación y me pregunto a mi mismo: ¿Qué harías si no tuvieras miedo? Y si es prudente, necesario, indispensable y/o sano, lo hago. Si no, al menos ya desterré el miedo de mi vida.
El miedo es un instinto básico de supervivencia. Si nunca sintieramos miedo, nos expondriamos a morir de manera prematura. Pero es diferente, sentir miedo en medio de una balacera, y sentir miedo a tomar decisiones cuando la recompensa será el placer o la plenitud. Hay peligros reales y peligros irreales.
Hoy en día, muchas personas andan en moto. Ya ni siquiera creo que hacerlo sea algo temerario en la actualidad. Sin embargo, para mi, sigue siendo uno de mis sueños hechos realidad. Y hoy decidí pulir mis sueños, mientras pulía mi moto.
Quizá quieras en este momento, revisar tus sueños, los que has cumplido y los que te falta por realizar. Pulir tus sueños los mantiene vigentes, te mantiene agradecido y consciente de tus bendiciones. te mantiene sintonizado con la energía divina creativa.
¿Qué harías si no tuvieras miedo?
Si la respuesta te conduce al cumplimiento de uno o mas de tus sueños. Sabes que tu meta, es derrotar el miedo lo mas pronto posible.
Asi es.
Asi que lo primero que hice, cuando comencé a tener mi propio dinero, fue comprarme todos esos regalos negados por peligrosos, costosos, suicidas, etc...
Mi primera moto fue una humilde scooter y apenas el año pasado me compré mi moto Chopper. Hoy estuve puliendo mi moto durante mediodia. Pulir mi moto es como pulir mis sueños.
Imagínate por un momento que no tuvieras, noción ni reverenda idea de lo bueno o lo malo. Que no tuvieras juicios o prejuicios, ni miedo al infierno, al cielo o al pecado.
Dice el libro ¿Quién se ha llevado mi queso? a mitad de la narración, en el climax de la historia, "¿Qué harías si no tuvieras miedo?".Cuando leí por primera vez esa pregunta hace aproximadamente 10 años, me sentí inyectado por una valentía inusitada e hice muchas cosas. Cuando le hago esa pregunta a otras personas, noto como un brillo ilumina su mirada y su imaginación vuela a infinidad de lugares.
Quizá uno de los mayores retos de la vida es liberarse del miedo. Aun mas difícil es liberarse del miedo al miedo. Nos han programado de tal forma que el miedo controla y paraliza nuestra vida y nuestras decisiones.
Tenemos miedo a la justicia, al infierno, al castigo divino, al castigo terrenal, al karma, al pecado, al mal, a la gente mala, a los accidentes, a la muerte, a la vida eterna, al diablo, a los muertos, a los animales venenosos, a las plantas venenosas, al cambio, a los bichos, a nuestro pasado, al futuro, al presente, a amar, a ser amado, a las enfermedades, a la soledad, al ridiculo, al fracaso, a la pobreza... ufff.. la lista puede ser interminable.
Son pocas las personas que vencen el miedo y deciden vivir. Libremente.
Te lo vuelvo a pedir. Imaginate por un momento, que no existe aquello a lo que tienes miedo. NO EXISTE. ¿Qué harías?
Sin duda alguna, si cuando me subo a mi moto, estuviera pensando en que un trailer me va a pasar por encima, nunca jamás me subiría a mi moto.
Pero para mi, la experiencia de andar en moto, es sumamente agradable y gratificante por si misma. No sólo desafío las ideas anquilosadas y pesimistas de mis padres cuando lo hago. También me demuestro y me recuerdo a mi mismo, que soy capaz de cumplir mis sueños. Siento el aire sobre el rostro, siento la velocidad y la adrenalina, siento el control que ejerzo a la maquina y me siento vivo al estar en el momento presente, concentrado, sin pasado ni futuro. Alguna vez bauticé a la experiencia, como el motociclismo ZEN.
El propósito de este blog, no es convencer a la gente de andar en moto. El propósito es el de animarlos a pensar (cuando menos) en lo que podrían disfrutar si por fin, vencieran sus miedos.
Me gusta desafiar mis miedos. Alguna vez de adolescente, dormí una noche entera en un cementerio. En otra ocasión hice una excursión nocturna caminando toda la noche en un cerro que era desconocido para mi. He viajado sin un peso a lugares recónditos, he pasado canciones con "groserias" en la radio, me compré una pistola de diabolos, todos mis examenes importantes los he presentado sin estudiar, me he enamorado y he amado sin garantías ni seguridad de respuesta, he asistido a una sesión de brujería, me he subido a los juegos temerarios de la feria y entre otras cosas, vi el reestreno de la película el Exorcista en la función de medianoche, solo.
Sé que mas de uno de ustedes, estará pensando a estas alturas que soy un maniatíco amante de la adrenalina y que además tengo tendencias suicidas.
La verdad es que tengo muchos miedos. La verdad es que he pasado noches en vela temeroso de lo que podrá suceder. La verdad es que en numerosas ocasiones he llorado de puro miedo. Me considero una persona mas bien de un estilo de vida conservador y prefiero una tarde platicando, tomando café o comiendo palomitas que una noche destrampada en una discotheque. La verdad es que oro todos los días, creo en las verdades espirituales y soy romántico y poeta.
Y cuando me siento paralizado por el miedo, niego su poder, afirmo la verdad sobre la situación y me pregunto a mi mismo: ¿Qué harías si no tuvieras miedo? Y si es prudente, necesario, indispensable y/o sano, lo hago. Si no, al menos ya desterré el miedo de mi vida.
El miedo es un instinto básico de supervivencia. Si nunca sintieramos miedo, nos expondriamos a morir de manera prematura. Pero es diferente, sentir miedo en medio de una balacera, y sentir miedo a tomar decisiones cuando la recompensa será el placer o la plenitud. Hay peligros reales y peligros irreales.
Hoy en día, muchas personas andan en moto. Ya ni siquiera creo que hacerlo sea algo temerario en la actualidad. Sin embargo, para mi, sigue siendo uno de mis sueños hechos realidad. Y hoy decidí pulir mis sueños, mientras pulía mi moto.
Quizá quieras en este momento, revisar tus sueños, los que has cumplido y los que te falta por realizar. Pulir tus sueños los mantiene vigentes, te mantiene agradecido y consciente de tus bendiciones. te mantiene sintonizado con la energía divina creativa.
¿Qué harías si no tuvieras miedo?
Si la respuesta te conduce al cumplimiento de uno o mas de tus sueños. Sabes que tu meta, es derrotar el miedo lo mas pronto posible.
Asi es.
lunes, 5 de octubre de 2009
Los viajes nocturnos.
Este domingo me encuentro en uno de esos viajes nocturnos que en ocasiones es necesario hacer. Recuerdo haber hecho uno de estos viajes nocturnos a la edad de 15 o 16 años con destino a Tampico, como a los 12 o 13 años con destino a Torreón (y en tren) y el mas reciente, hace apenas un año, con destino a Chile en el hemisferio sur.
Algo tienen de romántico estos viajes, quizá por el hecho de tener que mantenerse despierto a ultranza y vivir la noche. Quizá sea porque, casi siempre en la noche todo se vuelve mas grande y magnífico, y el hecho de viajar con la luz de la luna como compañera, la vuelve cómplice de nuestros mas escondidos e íntimos pensamientos.
Ahora me encuentro en Querétaro y voy con destino a Aguascalientes. Mientras venía de camino a ésta que constituye la primera parada de mi recorrido, me puse a pensar en el tema de éste domingo. Y quisiera escribir acerca de una de las mayores lecciones que he recibido y que me encanta reproducir cada vez que puedo en el salón de clases y en mis pláticas cotidianas: La propiedad de los asuntos.
Hace una semana, dialogaba con una alumna acerca de sus múltiples preocupaciones acerca del futuro de sus hijos. Ella, como madre de familia, se sentía responsable de asegurar el futuro de sus hijos. Vaya reto. Yo mismo como padre, cuando me enfrento a este asunto, no le encuentro solución. Después de haber lidiado con las decisión de un hijo por reprobar tres materias, uno sabe que su poder es limitado. Vamos, que aunque uno pague la colegiatura a tiempo, compre todas las enciclopedias disponibles, le de su bendición todas las noches, ponga castigos y recompensas, cuando un hijo decide que quiere reprobar, poco podemos hacer para impedirlo.
Y cuando nos enfrentamos a esto, nos damos cuenta que no podemos interferir en las decisiones de otra persona. Omitiendo por supuesto, la esclavitud, la amenaza por la fuerza y otras formas violentas de trasgresión a la voluntad, no hay mayor ilusión que creer que es posible hacer que las personas hagan algo. Las personas siempre hacen lo que se les da la gana. Y los hijos no son la excepción. Tan solo baste recordar que en el 70% de los casos, los padres se oponen al matrimonio de sus hijos y los hijos terminan casándose (aunque después lo lamente el 70% de ellos).
La vida de los hijos, no es asunto nuestro, es asunto de ellos.
Con esto no quiero decir que debemos dejar “al garete” a nuestros hijos, pero debemos comprender que el que sean felices no es nuestro asunto. Por mas que yo pague clases de piano para mi hijo, el no será pianista si NO LO QUIERE.
Cuando comprendemos que la vida de otras personas y las decisiones que tomen son SUS asuntos y no los nuestros, una pesada carga es eliminada de nuestras existencias. Por alguna extraña razón, las personas nos queremos hacer responsables de la vida y decisiones de otras personas, pareja, padres, hijos, alumnos, jefe, empleados, no importa la denominación, creemos que podemos opinar, dirigir y controlar sus decisiones y sus vidas. Al ser esto una completa equivocación, cuando los demás resulta que hacen lo que se les da la gana, nos frustramos, nos enfadamos, nos descontrolamos.
La primera lección consiste en comprender cuales son mis asuntos y cuales son los asuntos de los demás.
Mi salud es MI asunto, que me ame otra persona es SU asunto, pagar la escuela de mi hijo es MI asunto, estudiar es SU asunto. Querer que mi hijo tenga éxito en la vida y sea un hombre de bien, son MIS deseos, que los lleve a la realidad es asunto de ÉL.
Amar a mi pareja es MI asunto, que el o ella lo valore, lo aprecie o me corresponda es SU asunto.
Sólo podemos controlar y decidir sobre nuestra propia vida.
Somos responsables de elegir y decidir a quien amar, como ser felices, como disfrutar de la vida, como mantener nuestra salud y como nos desarrollaremos personalmente. Cómo hagan eso nuestros seres queridos, amigos o quien sea, es asunto de ellos y solo de ellos.
La segunda lección consiste en ser conciente de cuales son los asuntos que no son míos ni de los demás, sino de Dios.
Hay asuntos que no nos corresponde juzgar ni mucho menos controlar. Querer hacerlo es una carrera al fracaso inmediato.
El mejor ejemplo de los asuntos de Dios, son los fenómenos naturales. Ciclones, inundaciones, temblores, todo tipo de fenómeno natural es un asunto que ni controlamos ni decidimos sobre él. Pero existen asuntos de Dios que son mas sutiles y por lo mismo, mas sorprendentes. La persona correcta en el momento justo, la lección de vida que necesitábamos y que no encontrábamos. La solución a un problema, la respuesta a una pregunta, la muerte misma, el nacimiento de un niño, su concepción.
Cuando me encuentro frente a un asunto de Dios, lo mejor que puedo hacer es reverenciarlo. No sirve de nada pelear o discutir con él. Frente al todopoderoso ninguno de mis argumentos es válido, así que sólo me queda honrarlo.
Las personas que se empeñan en pelear con la vida, son perdedores anticipados.
Cuando eliminamos de nuestra lista de pendientes los asuntos de los demás y los asuntos de Dios, nos damos cuenta que ser feliz no es tan difícil y que en realidad no hay mucho de que preocuparnos. En la medida en que nos dedicamos a vivir nuestra vida y solucionar nuestros asuntos, también les quitamos un peso de encima a los demás. La vida es mas armoniosa, mas tranquila, mas pacifica y mas divertida.
Ejercicio para esta semana, piensa en un asunto, problema, cuestión que te mantenga preocupado. Escribe en tres listas, tus asuntos, los asuntos de los demás y los asuntos de Dios en ese tema específico. Dedícate únicamente a atender o resolver tus asuntos. Serás conciente de cuantas cosas que no está en tus manos resolver están preocupándote sin necesidad.
Los viajes nocturnos, nos enseñan muchas cosas.
El viaje que emprendí hoy, por lo regular me lleva 4 horas en mi coche. Al viajar en autobús me ha tomado 9 horas, con esperas en terminales… 12 horas. Es decir, lo triple. Pero he llegado seguro.
Sin duda, es muy cómodo tener el control TOTAL, pero hay ocasiones, como hoy para mi, que es necesario, dejarte llevar… aunque sea mas tardado, inconveniente, pesado, cansado y nos enoje, porque no le vemos sentido.
Los viajes nocturnos, nos recuerdan que con paciencia, siempre veremos el amanecer.
Así es.
Algo tienen de romántico estos viajes, quizá por el hecho de tener que mantenerse despierto a ultranza y vivir la noche. Quizá sea porque, casi siempre en la noche todo se vuelve mas grande y magnífico, y el hecho de viajar con la luz de la luna como compañera, la vuelve cómplice de nuestros mas escondidos e íntimos pensamientos.
Ahora me encuentro en Querétaro y voy con destino a Aguascalientes. Mientras venía de camino a ésta que constituye la primera parada de mi recorrido, me puse a pensar en el tema de éste domingo. Y quisiera escribir acerca de una de las mayores lecciones que he recibido y que me encanta reproducir cada vez que puedo en el salón de clases y en mis pláticas cotidianas: La propiedad de los asuntos.
Hace una semana, dialogaba con una alumna acerca de sus múltiples preocupaciones acerca del futuro de sus hijos. Ella, como madre de familia, se sentía responsable de asegurar el futuro de sus hijos. Vaya reto. Yo mismo como padre, cuando me enfrento a este asunto, no le encuentro solución. Después de haber lidiado con las decisión de un hijo por reprobar tres materias, uno sabe que su poder es limitado. Vamos, que aunque uno pague la colegiatura a tiempo, compre todas las enciclopedias disponibles, le de su bendición todas las noches, ponga castigos y recompensas, cuando un hijo decide que quiere reprobar, poco podemos hacer para impedirlo.
Y cuando nos enfrentamos a esto, nos damos cuenta que no podemos interferir en las decisiones de otra persona. Omitiendo por supuesto, la esclavitud, la amenaza por la fuerza y otras formas violentas de trasgresión a la voluntad, no hay mayor ilusión que creer que es posible hacer que las personas hagan algo. Las personas siempre hacen lo que se les da la gana. Y los hijos no son la excepción. Tan solo baste recordar que en el 70% de los casos, los padres se oponen al matrimonio de sus hijos y los hijos terminan casándose (aunque después lo lamente el 70% de ellos).
La vida de los hijos, no es asunto nuestro, es asunto de ellos.
Con esto no quiero decir que debemos dejar “al garete” a nuestros hijos, pero debemos comprender que el que sean felices no es nuestro asunto. Por mas que yo pague clases de piano para mi hijo, el no será pianista si NO LO QUIERE.
Cuando comprendemos que la vida de otras personas y las decisiones que tomen son SUS asuntos y no los nuestros, una pesada carga es eliminada de nuestras existencias. Por alguna extraña razón, las personas nos queremos hacer responsables de la vida y decisiones de otras personas, pareja, padres, hijos, alumnos, jefe, empleados, no importa la denominación, creemos que podemos opinar, dirigir y controlar sus decisiones y sus vidas. Al ser esto una completa equivocación, cuando los demás resulta que hacen lo que se les da la gana, nos frustramos, nos enfadamos, nos descontrolamos.
La primera lección consiste en comprender cuales son mis asuntos y cuales son los asuntos de los demás.
Mi salud es MI asunto, que me ame otra persona es SU asunto, pagar la escuela de mi hijo es MI asunto, estudiar es SU asunto. Querer que mi hijo tenga éxito en la vida y sea un hombre de bien, son MIS deseos, que los lleve a la realidad es asunto de ÉL.
Amar a mi pareja es MI asunto, que el o ella lo valore, lo aprecie o me corresponda es SU asunto.
Sólo podemos controlar y decidir sobre nuestra propia vida.
Somos responsables de elegir y decidir a quien amar, como ser felices, como disfrutar de la vida, como mantener nuestra salud y como nos desarrollaremos personalmente. Cómo hagan eso nuestros seres queridos, amigos o quien sea, es asunto de ellos y solo de ellos.
La segunda lección consiste en ser conciente de cuales son los asuntos que no son míos ni de los demás, sino de Dios.
Hay asuntos que no nos corresponde juzgar ni mucho menos controlar. Querer hacerlo es una carrera al fracaso inmediato.
El mejor ejemplo de los asuntos de Dios, son los fenómenos naturales. Ciclones, inundaciones, temblores, todo tipo de fenómeno natural es un asunto que ni controlamos ni decidimos sobre él. Pero existen asuntos de Dios que son mas sutiles y por lo mismo, mas sorprendentes. La persona correcta en el momento justo, la lección de vida que necesitábamos y que no encontrábamos. La solución a un problema, la respuesta a una pregunta, la muerte misma, el nacimiento de un niño, su concepción.
Cuando me encuentro frente a un asunto de Dios, lo mejor que puedo hacer es reverenciarlo. No sirve de nada pelear o discutir con él. Frente al todopoderoso ninguno de mis argumentos es válido, así que sólo me queda honrarlo.
Las personas que se empeñan en pelear con la vida, son perdedores anticipados.
Cuando eliminamos de nuestra lista de pendientes los asuntos de los demás y los asuntos de Dios, nos damos cuenta que ser feliz no es tan difícil y que en realidad no hay mucho de que preocuparnos. En la medida en que nos dedicamos a vivir nuestra vida y solucionar nuestros asuntos, también les quitamos un peso de encima a los demás. La vida es mas armoniosa, mas tranquila, mas pacifica y mas divertida.
Ejercicio para esta semana, piensa en un asunto, problema, cuestión que te mantenga preocupado. Escribe en tres listas, tus asuntos, los asuntos de los demás y los asuntos de Dios en ese tema específico. Dedícate únicamente a atender o resolver tus asuntos. Serás conciente de cuantas cosas que no está en tus manos resolver están preocupándote sin necesidad.
Los viajes nocturnos, nos enseñan muchas cosas.
El viaje que emprendí hoy, por lo regular me lleva 4 horas en mi coche. Al viajar en autobús me ha tomado 9 horas, con esperas en terminales… 12 horas. Es decir, lo triple. Pero he llegado seguro.
Sin duda, es muy cómodo tener el control TOTAL, pero hay ocasiones, como hoy para mi, que es necesario, dejarte llevar… aunque sea mas tardado, inconveniente, pesado, cansado y nos enoje, porque no le vemos sentido.
Los viajes nocturnos, nos recuerdan que con paciencia, siempre veremos el amanecer.
Así es.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Los hijos del Rock
El destino me está haciendo referencias a la edad.
Por alguna extraña razón, las estrellas y los planetas se han conjuntado misteriosamente para recordarme mi infancia y adolescencia temprana.
Bueno, escucho a Cepillin regularmente (y ahora gracias a Televisa y su canal Clasico TV, puedo volver a verlo y revivir mis danzas y cantos infantiles), pero eso no cuenta, creo.
El caso es que Maria José "la ex-Kabah", sacó un disco con puras canciones viejitas, de principios de los 80´s la gran mayoría.
Mijares por su parte sacó un disco con covers de canciones viejitas.
Y todo suena ochentero.
Lo bueno de esto es que los jovenes que cantan y bailan esta música, en su mayoría desconocen su origen y creen que se trata de melodías "nuevas".
Algo similar nos pasó a nosotros y seguramente le ha pasado a todas las generaciones.
Lo rescatable, me parece de esta fusión generacional, es que pone en evidencia que los jóvenes de hace 30 y 40 años, no somos muy diferentes a los jóvenes de la actualidad.
Es momento de recordar a la maldita vecindad "Hey Pá, fuiste pachuco..."
Resulta que como jóvenes somos rebeldes e intrépidos pero como padres corremos el riesgo de ser hipócritas y desleales con nuestras actitudes y sueños de juventud.
Esta generación en la que están nuestros hijos, será de aquellos cuyos padres cantaron "Sufre mamón" con los hombres G, "Mi agüita amarilla" con los Toreros Muertos y "nos levantamos con la cruda de ayer(Ruido de fondo)" de Charly Garcia.
Cuando escucho a mis alumnas cantar "No soy una señora", algo se me mueve por dentro. Cuando me pregunto, qué pensaría si fuera una hija mia, algo me quema por dentro.
En este momento una risa con un toque de sarcasmo, me invade.
¿Realmente podremos pedir a nuestros hijos esa rectitud que tanto despreciamos cuando eramos jovenes?
Esta será una generación muy especial sin duda.
Los abuelos no son tan viejos; en el peor de los casos, disfrutaron del Rock and Roll en los 60's. En nuestro caso como padres, nos tocó vivir desde el Rock en tu idioma hasta el renacimiento del Heavy Metal en su etapa más drástica, Marilyn Manson incluido.
Nuestros hijos, los niños de ahora, son los hijos del Rock.
En una breve encuesta que hice con jóvenes de entre 12 y 18 años, casi nadie ubica o conoce a los artistas del bolero, de la canción ranchera y vaya, ni siquiera del POP de los 80´s. Al hablar timidamente de Manolo Muñoz (a quien entrevisté para la radio hace años) en la cafetería de la escuela, me vieron con cara de "pobre profe ya esta ruquito".
Y me pongo a pensar, si para tener claro el futuro, no será necesario tener primero bien claro nuestro pasado.
Y es que el pasado de nuestros niños y jovenes se ha mezclado tanto con su presente, que pareciera que vivimos en unos 80's y 90's eternos.
Baste ver el fenómeno Michael Jackson y una Maribel Guardia actuando como jovencita eterna, para medir la poderosa verdad en mi anterior afirmación.
Como padres jóvenes, tenemos la obligación, no solo de transmitir a nuestros hijos nuestra época dorada, sino también la época dorada de nuestros padres y abuelos. Esa misma en la que crecimos y gracias a la cual, nuestra época ha perdurado tanto tiempo en el imaginario colectivo.
Me asusta la idea de tomar mi responsabilidad como padre en este olvido colectivo.
La internet, la TV por satelite y en si, el fenómeno de la globalización, no s ha puesto en este vertiginoso presente.
Mi hijo cree que Rafita Medina es el nombre real de Pedro Fernández.
Y Pedro Fernández era mi ídolo cuando yo tenia los mismos 7 años de mi hijo.
Nos debemos a nuestra historia.
Honrar a nuestros padres y madres, va mas allá de respetar sus reglas y costumbres (que por cierto es lo mas aburrido y a veces no es tan conveniente).
Significa transmitir su herencia y patrimonio cultural, su historia musical, su historia artística.
Los hijos del Rock, necesitan saber de Chico Ché, Pedro Vargas, Agustín Lara, Javier Solis, Libertad Lamarque, Maria del Sol, Cristal, Edinta Nazario, María Conchita Alonso, Los Chamos y tantos y tantos artistas, con los que crecimos y ahora forman parte de su vida, sin que ellos lo sepan.
Asi es.
Por alguna extraña razón, las estrellas y los planetas se han conjuntado misteriosamente para recordarme mi infancia y adolescencia temprana.
Bueno, escucho a Cepillin regularmente (y ahora gracias a Televisa y su canal Clasico TV, puedo volver a verlo y revivir mis danzas y cantos infantiles), pero eso no cuenta, creo.
El caso es que Maria José "la ex-Kabah", sacó un disco con puras canciones viejitas, de principios de los 80´s la gran mayoría.
Mijares por su parte sacó un disco con covers de canciones viejitas.
Y todo suena ochentero.
Lo bueno de esto es que los jovenes que cantan y bailan esta música, en su mayoría desconocen su origen y creen que se trata de melodías "nuevas".
Algo similar nos pasó a nosotros y seguramente le ha pasado a todas las generaciones.
Lo rescatable, me parece de esta fusión generacional, es que pone en evidencia que los jóvenes de hace 30 y 40 años, no somos muy diferentes a los jóvenes de la actualidad.
Es momento de recordar a la maldita vecindad "Hey Pá, fuiste pachuco..."
Resulta que como jóvenes somos rebeldes e intrépidos pero como padres corremos el riesgo de ser hipócritas y desleales con nuestras actitudes y sueños de juventud.
Esta generación en la que están nuestros hijos, será de aquellos cuyos padres cantaron "Sufre mamón" con los hombres G, "Mi agüita amarilla" con los Toreros Muertos y "nos levantamos con la cruda de ayer(Ruido de fondo)" de Charly Garcia.
Cuando escucho a mis alumnas cantar "No soy una señora", algo se me mueve por dentro. Cuando me pregunto, qué pensaría si fuera una hija mia, algo me quema por dentro.
En este momento una risa con un toque de sarcasmo, me invade.
¿Realmente podremos pedir a nuestros hijos esa rectitud que tanto despreciamos cuando eramos jovenes?
Esta será una generación muy especial sin duda.
Los abuelos no son tan viejos; en el peor de los casos, disfrutaron del Rock and Roll en los 60's. En nuestro caso como padres, nos tocó vivir desde el Rock en tu idioma hasta el renacimiento del Heavy Metal en su etapa más drástica, Marilyn Manson incluido.
Nuestros hijos, los niños de ahora, son los hijos del Rock.
En una breve encuesta que hice con jóvenes de entre 12 y 18 años, casi nadie ubica o conoce a los artistas del bolero, de la canción ranchera y vaya, ni siquiera del POP de los 80´s. Al hablar timidamente de Manolo Muñoz (a quien entrevisté para la radio hace años) en la cafetería de la escuela, me vieron con cara de "pobre profe ya esta ruquito".
Y me pongo a pensar, si para tener claro el futuro, no será necesario tener primero bien claro nuestro pasado.
Y es que el pasado de nuestros niños y jovenes se ha mezclado tanto con su presente, que pareciera que vivimos en unos 80's y 90's eternos.
Baste ver el fenómeno Michael Jackson y una Maribel Guardia actuando como jovencita eterna, para medir la poderosa verdad en mi anterior afirmación.
Como padres jóvenes, tenemos la obligación, no solo de transmitir a nuestros hijos nuestra época dorada, sino también la época dorada de nuestros padres y abuelos. Esa misma en la que crecimos y gracias a la cual, nuestra época ha perdurado tanto tiempo en el imaginario colectivo.
Me asusta la idea de tomar mi responsabilidad como padre en este olvido colectivo.
La internet, la TV por satelite y en si, el fenómeno de la globalización, no s ha puesto en este vertiginoso presente.
Mi hijo cree que Rafita Medina es el nombre real de Pedro Fernández.
Y Pedro Fernández era mi ídolo cuando yo tenia los mismos 7 años de mi hijo.
Nos debemos a nuestra historia.
Honrar a nuestros padres y madres, va mas allá de respetar sus reglas y costumbres (que por cierto es lo mas aburrido y a veces no es tan conveniente).
Significa transmitir su herencia y patrimonio cultural, su historia musical, su historia artística.
Los hijos del Rock, necesitan saber de Chico Ché, Pedro Vargas, Agustín Lara, Javier Solis, Libertad Lamarque, Maria del Sol, Cristal, Edinta Nazario, María Conchita Alonso, Los Chamos y tantos y tantos artistas, con los que crecimos y ahora forman parte de su vida, sin que ellos lo sepan.
Asi es.
domingo, 20 de septiembre de 2009
Dime lo que eres.
"Lo que eres habla tan fuerte que no escucho lo que dices" R.W. Emerson
La mayor parte del tiempo, las personas nos pasamos haciendo tres cosas: Hablando, pensando en lo que vamos a decir o hemos dicho y tomando el valor para decir cosas.
Esto de las palabras y los discursos, es una parte tan importante de nuestra vida que las clases de expresión oral y escrita, redacción y todo eso, deberían tener mas peso en la calificación escolar que las demás asignaturas.
Piensa un momento en ello:
¿Cuánto tiempo dedicas a hablar por teléfono o a mandar mensajes de texto?
¿Cuánto tiempo dedicas a leer, mandar o contestar correos?
¿Cuánto tiempo dedicas a platicar, chismear, parlotear...?
¿Cuánto tiempo te pasas pensando en lo que has dicho, te dijeron, vas a decir o piensas que te van a decir?
Es un gran porcentaje de tiempo.
Sin embargo, nuestra realidad cotidiana, no siempre corresponde a nuestras palabras. Es decir, lo que decimos no siempre es lo que vivimos.
Cuando alguien pregunta ¿Cómo estás?, no siempre espera la verdad. La verdad es que la mayoría de las personas no están bien y sin embargo, contestan "bien" de forma automática. Y la persona que recibe esa respuesta la acepta como verdadera y a partir de ese momento, comienza la hipocresía como sustento de las relaciones.
No vivimos la realidad que queremos, sino la realidad que aceptamos vivir. No vivimos la realidad que deseamos, sino la que merecemos.
Y cuando tenemos que hablar de ella. Mentimos.
Mi maestra de investigación de mercados, me dijo la mayor verdad acerca de las personas que me pudieron haber dado:
"No les preguntes cosas a las personas, pues te responderán lo que creen que DEBEN responderte. Mejor observa lo que hacen."
Por eso, me he acostumbrado a observar lo que hacen las personas. Aunque pregunto muchas cosas, las respuestas que recibo las contrasto con los hechos. Y asi puedo conocer la verdad.
En su retórica ideal, las personas manifiestan que son: Sinceras, honestas, fieles, felices, no les importa el dinero, creen en la raza humana y todos los valores elevados del ser, aman y son amados, no son egoístas y repudian la maldad. He llegado a observar que la gran mayoría se cree mas inteligente que los demás y por eso les juzgan sin misericordia.
Vaya.
La semana pasada, acepte que soy pedorro. En un esfuerzo de congruencia, debo aceptar también que siento celos, soy egoista y ególatra, pienso muchas veces en el dinero, soy posesivo, en ocasiones me siento desdichado, llego a tener pensamientos ruines y malvados, y también, pienso en varias ocasiones en cosas que las almas puritanas jamás aceptarán (aunque las harán a la menor oportunidad que tengan). No me gusta aceptarlo, pero a veces, tomo decisiones que no son inteligentes y he representado escenas de ignorancia ante personas que consideraba inferiores en algún sentido a mi.
No sé si el ejercicio de la "mea culpa" me haga mejor persona. Pero me da tranquilidad asumirme como persona con errores, defectos y virtudes.
"Por sus hechos les conocereis" dice la Biblia en cierto fragmento célebre. Saber esto, da cierta tranquilidad cuando nos sentimos agobiados ante la incongruencia entre el hacer y el decir de alguien.
Sabemos, sin ninguna duda, que lo importante, es lo que hacen. Las palabras se las lleva el viento.
Pero, cuando una persona dice algo en total congruencia con lo que hace, entonces, sentimos que realmente le conocemos.
Este simple ejercicio de decir lo que realmente pensamos y demostrarlo con hechos, es el principio de la confianza. La confianza en nosotros mismos y la confianza que los demás depositarán en nosotros.
Desafortunadamente, esta confianza de ser como decimos que somos, solo la tenemos con unos pocos. Generalmente con nuestros amigos, en raras ocasiones con nuestra pareja. Con la pareja solemos ser mas farsantes en la búsqueda de la preservación del "amor", la comodidad, el status quo y todo lo que depende de ese tipo de relaciones.
Es increible que muchas personas se aferren a preservar relaciones en las que la confianza y la honestidad es tan rara y tan... mínima.
Cuando por fin, uno encuentra ese tipo de relación en las que se puede mostrar tal cual es, sin temor, con confianza, con ganas de ser uno mismo, es entonces, cuando creo que se encuentra lo que se conoce en los cuentos de hadas y en los mitos, como el "amor".
Y entonces, todo tiene sentido. Porque quien te ama, te acepta como eres; quien te ama, no te juzga; quien te ama, te hace sentir libre y feliz; quien te ama, ve en ti la mejor versión de ti mismo y viceversa.
Para un romántico como yo, al que por tanto tiempo le ha preocupado el saber y comprobar si el amor verdadero existe mas allá del mito, tener la certeza de que asi es, equivale al descubrimiento de la rueda para la humanidad.
Hay muchas personas por las cuales me he sentido decepcionado. Dicen cosas muy distintas a su actuación cotidiana. Por lo regular, mi respuesta es alejarme lo mas posible de ellas.
"Lo que eres habla tan fuerte que no escucho lo que dices"
Emerson tenía razón. Cuando alguien ES y VIVE lo que dice, el grito es tan fuerte, que es imposible no escucharlo.
Asi es.
La mayor parte del tiempo, las personas nos pasamos haciendo tres cosas: Hablando, pensando en lo que vamos a decir o hemos dicho y tomando el valor para decir cosas.
Esto de las palabras y los discursos, es una parte tan importante de nuestra vida que las clases de expresión oral y escrita, redacción y todo eso, deberían tener mas peso en la calificación escolar que las demás asignaturas.
Piensa un momento en ello:
¿Cuánto tiempo dedicas a hablar por teléfono o a mandar mensajes de texto?
¿Cuánto tiempo dedicas a leer, mandar o contestar correos?
¿Cuánto tiempo dedicas a platicar, chismear, parlotear...?
¿Cuánto tiempo te pasas pensando en lo que has dicho, te dijeron, vas a decir o piensas que te van a decir?
Es un gran porcentaje de tiempo.
Sin embargo, nuestra realidad cotidiana, no siempre corresponde a nuestras palabras. Es decir, lo que decimos no siempre es lo que vivimos.
Cuando alguien pregunta ¿Cómo estás?, no siempre espera la verdad. La verdad es que la mayoría de las personas no están bien y sin embargo, contestan "bien" de forma automática. Y la persona que recibe esa respuesta la acepta como verdadera y a partir de ese momento, comienza la hipocresía como sustento de las relaciones.
No vivimos la realidad que queremos, sino la realidad que aceptamos vivir. No vivimos la realidad que deseamos, sino la que merecemos.
Y cuando tenemos que hablar de ella. Mentimos.
Mi maestra de investigación de mercados, me dijo la mayor verdad acerca de las personas que me pudieron haber dado:
"No les preguntes cosas a las personas, pues te responderán lo que creen que DEBEN responderte. Mejor observa lo que hacen."
Por eso, me he acostumbrado a observar lo que hacen las personas. Aunque pregunto muchas cosas, las respuestas que recibo las contrasto con los hechos. Y asi puedo conocer la verdad.
En su retórica ideal, las personas manifiestan que son: Sinceras, honestas, fieles, felices, no les importa el dinero, creen en la raza humana y todos los valores elevados del ser, aman y son amados, no son egoístas y repudian la maldad. He llegado a observar que la gran mayoría se cree mas inteligente que los demás y por eso les juzgan sin misericordia.
Vaya.
La semana pasada, acepte que soy pedorro. En un esfuerzo de congruencia, debo aceptar también que siento celos, soy egoista y ególatra, pienso muchas veces en el dinero, soy posesivo, en ocasiones me siento desdichado, llego a tener pensamientos ruines y malvados, y también, pienso en varias ocasiones en cosas que las almas puritanas jamás aceptarán (aunque las harán a la menor oportunidad que tengan). No me gusta aceptarlo, pero a veces, tomo decisiones que no son inteligentes y he representado escenas de ignorancia ante personas que consideraba inferiores en algún sentido a mi.
No sé si el ejercicio de la "mea culpa" me haga mejor persona. Pero me da tranquilidad asumirme como persona con errores, defectos y virtudes.
"Por sus hechos les conocereis" dice la Biblia en cierto fragmento célebre. Saber esto, da cierta tranquilidad cuando nos sentimos agobiados ante la incongruencia entre el hacer y el decir de alguien.
Sabemos, sin ninguna duda, que lo importante, es lo que hacen. Las palabras se las lleva el viento.
Pero, cuando una persona dice algo en total congruencia con lo que hace, entonces, sentimos que realmente le conocemos.
Este simple ejercicio de decir lo que realmente pensamos y demostrarlo con hechos, es el principio de la confianza. La confianza en nosotros mismos y la confianza que los demás depositarán en nosotros.
Desafortunadamente, esta confianza de ser como decimos que somos, solo la tenemos con unos pocos. Generalmente con nuestros amigos, en raras ocasiones con nuestra pareja. Con la pareja solemos ser mas farsantes en la búsqueda de la preservación del "amor", la comodidad, el status quo y todo lo que depende de ese tipo de relaciones.
Es increible que muchas personas se aferren a preservar relaciones en las que la confianza y la honestidad es tan rara y tan... mínima.
Cuando por fin, uno encuentra ese tipo de relación en las que se puede mostrar tal cual es, sin temor, con confianza, con ganas de ser uno mismo, es entonces, cuando creo que se encuentra lo que se conoce en los cuentos de hadas y en los mitos, como el "amor".
Y entonces, todo tiene sentido. Porque quien te ama, te acepta como eres; quien te ama, no te juzga; quien te ama, te hace sentir libre y feliz; quien te ama, ve en ti la mejor versión de ti mismo y viceversa.
Para un romántico como yo, al que por tanto tiempo le ha preocupado el saber y comprobar si el amor verdadero existe mas allá del mito, tener la certeza de que asi es, equivale al descubrimiento de la rueda para la humanidad.
Hay muchas personas por las cuales me he sentido decepcionado. Dicen cosas muy distintas a su actuación cotidiana. Por lo regular, mi respuesta es alejarme lo mas posible de ellas.
"Lo que eres habla tan fuerte que no escucho lo que dices"
Emerson tenía razón. Cuando alguien ES y VIVE lo que dice, el grito es tan fuerte, que es imposible no escucharlo.
Asi es.
domingo, 13 de septiembre de 2009
Los 30 años y los pedorros.
Sin duda los 30 son la mejor edad que me ha tocado vivir hasta ahora. Debo admitir que le temo a los 40, pero los 30 me tienen muy entretenido.
Alguna vez, en mis veinte, lei que un hombre debia de hacer fortuna antes de los 30 o no lo haría nunca. Aunque Sam Walton lo logró. Me quedó muy grabada en la mente esa idea. De hecho los mayores casos de éxito del mundo asi lo confirman.
Mi niñez fue un tanto solitaria y difusa, mi adolescencia fue tortuosa. Mi juventud temprana fue agitada.
Los veinte fueron los años mas productivos de mi vida. Me dediqué a hacer, hacer y hacer. Experimentar, crear... aprender y tomar decisiones.
Si uno supiera a los veinte como se sentirá en los 30, sin duda, cambiarían muchas cosas. Aunque no me arrepiento de nada de lo que he vivido, creo que podría hacer algunos ajustes.
Pero hasta ahora no hay nada, pero de verdad NADA mas devastador que ver a compañeras y amigas de los veinte, a sus 30.
Me refiero específicamente a las mujeres, porque la mayoría de los hombres tienen una tendencia definitiva e inalterable hacia el fracaso. Quiza sea parte de la selección natural, pero el hecho es que la mayoría de los hombres terminan siendo mano de obra barata y sin un ápice de suerte, madurez intelectual, ni futuro. Son los eternos obreros, el eterno proletariado que mueve los engranes del mundo, pero que no lo cambiarán en definitiva.
Para mi, que bueno que asi sea. La competencia es menor y destacar se hace mas fácil. Pero volvamos a las mujeres.
Las mujeres a los veinte, desbordan una soberbia que al pasar de los años se vuelve contra ellas. Repito, es devastador. Y es que, mientras se tiene un cuerpo delgado, condición física y soltería, uno se puede dar muchos lujos.
Me basta observar a mis alumnas para recordar esa soberbia. El coqueteo, el eterno desenfado, la actitud socarrona, el desliz, la pose, el rechazo simulado. Ver a una mujer bella a sus veinte es todo un espectáculo. Sentirse atraído por esa frescura es inevitable.
Pero a los treinta la cosa cambia. El cuerpo va asentándose en el lugar que la gravedad le tenía destinado desde su nacimiento. El rostro se marca. Las penas marcan.
Sin haberlo preguntado, me atrevo a pensar que mas del 90% de las mujeres se arrepiente de muchas cosas a los 30. El galán, el príncipe azul con el cual se entercaron en casarse a los 20 (o en arrejuntarse, o en enamorarse tercamente), resulta ser un orangután pedorro, enojón, mal educado, con mamitis, poco romántico y aparte de todo, codo. Aquellas poses de galán malo de película, se vuelven en el mejor de los casos en una actitud grosera hacia la mujer que supuestamente amaban. Siempre he dicho que no soy igual a todos los hombres, aunque si soy pedorro, al menos soy mas simpático y honesto.
Recuerdo a compañeras y amigas que en sus veinte, rechazaban a cuanto hombre podían, eran dueñas del mundo, irradiaban seguridad extrema y parecía que conquistarían al mundo. Al verlas en sus 30, siento una pena interior, pero pena de dolor no de vergüenza. No se si sea una ley pero la mayoría de las mujeres terminan con el hombre que es mas equivocado para ellas. Que suerte tan perra la de tomar decisiones tontas en los mejores años de uno.
A veces me dan ganas (y lo hago) de advertirle a las mujeres de veinte años que no se confien, que sean inteligentes... pero parece que no hay poder humano que les muestre la realidad. Es como ver un desfile de caballos ir corriendo directo al precipicio. Tratar de detenerlos es arriesgarse a morir aplastado.
Pobres mujeres, tan bellas y tan necesarias pero con tantas deficencias emocionales. Quizá por eso las mujeres exitosas, en su mayoría, son mujeres solas.
El destino del hombre no es mas grato. Quizá sea peor. Hay pocos hombres fellces a los 30. La mayoría son personas frustradas, hoscas, toscas, hurañas y enfermas de muchas cosas. Que se puede pensar de alguien que encuentra diversión tan sólo en el alcohol y en las diversiones vanas y superfluas.
Por eso me siento afortunado. Tengo una experiencia enorme, una gran cantidad de éxitos, un curriculum profesional envidiable y aun conservo mi capacidad intelectual para discenir, mi sensibilidad para escribir poemas, mis emociones para sentir y mi cuerpo sano para disfrutar. Si, hay un precio por todas estas bendiciones: La soledad.
Noches como esta, en que solo se cuenta con la compañia de un ordenador son lastimeras, nostálgicas y melancólicas.
Pero benditos sean los 30.
Después de todo, prefiero ser un intelectual pedorro a un orangután pedorro.
Prefiero ser un poeta pedorro a un borracho pedorro.
Prefiero ser un líder pedorro a un seguidor pedorro.
Si peco de soberbio, les pido una disculpa. Cuando la soledad pesa tanto como esta noche, me da por congratularme de mis éxitos. Aunque de poco sirvan los galardones si uno los ve solo.
Asi es.
Alguna vez, en mis veinte, lei que un hombre debia de hacer fortuna antes de los 30 o no lo haría nunca. Aunque Sam Walton lo logró. Me quedó muy grabada en la mente esa idea. De hecho los mayores casos de éxito del mundo asi lo confirman.
Mi niñez fue un tanto solitaria y difusa, mi adolescencia fue tortuosa. Mi juventud temprana fue agitada.
Los veinte fueron los años mas productivos de mi vida. Me dediqué a hacer, hacer y hacer. Experimentar, crear... aprender y tomar decisiones.
Si uno supiera a los veinte como se sentirá en los 30, sin duda, cambiarían muchas cosas. Aunque no me arrepiento de nada de lo que he vivido, creo que podría hacer algunos ajustes.
Pero hasta ahora no hay nada, pero de verdad NADA mas devastador que ver a compañeras y amigas de los veinte, a sus 30.
Me refiero específicamente a las mujeres, porque la mayoría de los hombres tienen una tendencia definitiva e inalterable hacia el fracaso. Quiza sea parte de la selección natural, pero el hecho es que la mayoría de los hombres terminan siendo mano de obra barata y sin un ápice de suerte, madurez intelectual, ni futuro. Son los eternos obreros, el eterno proletariado que mueve los engranes del mundo, pero que no lo cambiarán en definitiva.
Para mi, que bueno que asi sea. La competencia es menor y destacar se hace mas fácil. Pero volvamos a las mujeres.
Las mujeres a los veinte, desbordan una soberbia que al pasar de los años se vuelve contra ellas. Repito, es devastador. Y es que, mientras se tiene un cuerpo delgado, condición física y soltería, uno se puede dar muchos lujos.
Me basta observar a mis alumnas para recordar esa soberbia. El coqueteo, el eterno desenfado, la actitud socarrona, el desliz, la pose, el rechazo simulado. Ver a una mujer bella a sus veinte es todo un espectáculo. Sentirse atraído por esa frescura es inevitable.
Pero a los treinta la cosa cambia. El cuerpo va asentándose en el lugar que la gravedad le tenía destinado desde su nacimiento. El rostro se marca. Las penas marcan.
Sin haberlo preguntado, me atrevo a pensar que mas del 90% de las mujeres se arrepiente de muchas cosas a los 30. El galán, el príncipe azul con el cual se entercaron en casarse a los 20 (o en arrejuntarse, o en enamorarse tercamente), resulta ser un orangután pedorro, enojón, mal educado, con mamitis, poco romántico y aparte de todo, codo. Aquellas poses de galán malo de película, se vuelven en el mejor de los casos en una actitud grosera hacia la mujer que supuestamente amaban. Siempre he dicho que no soy igual a todos los hombres, aunque si soy pedorro, al menos soy mas simpático y honesto.
Recuerdo a compañeras y amigas que en sus veinte, rechazaban a cuanto hombre podían, eran dueñas del mundo, irradiaban seguridad extrema y parecía que conquistarían al mundo. Al verlas en sus 30, siento una pena interior, pero pena de dolor no de vergüenza. No se si sea una ley pero la mayoría de las mujeres terminan con el hombre que es mas equivocado para ellas. Que suerte tan perra la de tomar decisiones tontas en los mejores años de uno.
A veces me dan ganas (y lo hago) de advertirle a las mujeres de veinte años que no se confien, que sean inteligentes... pero parece que no hay poder humano que les muestre la realidad. Es como ver un desfile de caballos ir corriendo directo al precipicio. Tratar de detenerlos es arriesgarse a morir aplastado.
Pobres mujeres, tan bellas y tan necesarias pero con tantas deficencias emocionales. Quizá por eso las mujeres exitosas, en su mayoría, son mujeres solas.
El destino del hombre no es mas grato. Quizá sea peor. Hay pocos hombres fellces a los 30. La mayoría son personas frustradas, hoscas, toscas, hurañas y enfermas de muchas cosas. Que se puede pensar de alguien que encuentra diversión tan sólo en el alcohol y en las diversiones vanas y superfluas.
Por eso me siento afortunado. Tengo una experiencia enorme, una gran cantidad de éxitos, un curriculum profesional envidiable y aun conservo mi capacidad intelectual para discenir, mi sensibilidad para escribir poemas, mis emociones para sentir y mi cuerpo sano para disfrutar. Si, hay un precio por todas estas bendiciones: La soledad.
Noches como esta, en que solo se cuenta con la compañia de un ordenador son lastimeras, nostálgicas y melancólicas.
Pero benditos sean los 30.
Después de todo, prefiero ser un intelectual pedorro a un orangután pedorro.
Prefiero ser un poeta pedorro a un borracho pedorro.
Prefiero ser un líder pedorro a un seguidor pedorro.
Si peco de soberbio, les pido una disculpa. Cuando la soledad pesa tanto como esta noche, me da por congratularme de mis éxitos. Aunque de poco sirvan los galardones si uno los ve solo.
Asi es.
sábado, 5 de septiembre de 2009
Se busca un ídolo.
En el verano de 1980, en una visita a mi abuela Lola, salí con mi primo Beto al mercado de Poza Rica y me convenció de gastarme el dinero que recién me acababa de dar mi papá en el cassete "nuevo" de Michael Jackson. A mis escasos 6 años de edad recién cumplidos, yo no tenía la más mínima idea de quien era "Maicol" y mucho menos, que ese cassete sería el más vendido del siglo y uno de los mas buscados en estas últimas fechas. Aún lo conservo.
La muerte de Michael Jackson ha sido quizá el acontecimiento de la década. No recuerdo que alguna otra noticia haya cimbrado y conmovido tanto a la población mundial en los últimos diez años como la muerte del Rey del Pop.
Ver a mas de 10,000 jovenes intentando bailar una canción que hace 30 años estuvo de moda, me alerta.
Veo a mi hijo de 7 años emocionado con "Maicol" y en los mp3 de adolescentes y jóvenes, no falta Thriller y Billie Jean. Aunque esa época me tocó vivirla, dejé de ser fan de Michael Jackson desde que comenzó a atentar contra su cuerpo. Nunca he sido partidario de esas cosas.
Ahora, Michael vuelve a gozar de la fama que le había sido arrebatada por sus escándalos de pederastia y sus múltiples cirugías.
¿De qué se trata el fenómeno de "Maicol"?
Se trata de la crisis de fé que estamos viviendo. Los niños, adolescentes y jóvenes necesitan, piden a gritos un ídolo, una guía, una figura a la cual aferrarse.
Fuimos dichosos los que tuvimos al "Santo", a Cepillín y a Hugo Sánchez para asirnos a un sueño.
Michael Jackson es el cúmulo de todos los sueños de grandeza. Logró superar su humilde origen de raza negra en un país racista. Mostró dotes artísticas desde muy niño y le fueron reconocidas. Su genio se vió colmado de reconocimientos y dinero. Queda la parte oscura del monstruo. Las acusaciones de pederastia, el atentado contra su cuerpo, su velada homosexualidad o cuando menos, su temor al sexo.
Pero esas son las figuras que llegan a ser ídolos.
Los excesos, las drogas, las patologías sexuales mezcladas con el rock, el dinero y los lujos, son una mezcla explosiva y atrayente para los jóvenes.
Esos ídolos son seres humanos que sufren, viven sufriendo y mueren sufriendo. Pero ese sufrimiento lo camuflagean con excesos y riqueza desmedida. Un razonamiento lógico sería: Si como quiera nos va del nabo, mínimo que sea con mucho dinero y lujos y fama.
Los jóvenes, el mundo necesita un ídolo. Lo necesita urgentemente.
Desgraciadamente, las religiones y en especial la católica, hicieron que la imagen de Jesús, el Cristo, se devaluara como imagen de ídolo atemporal al cual seguir e imitar.
No tenemos ningún Che Guevara a la vista, un Pablo Neruda que nos llame a la rebelión y al amor, un Martin Luther King lleno de sueños, un Elvis Presley que mueva las caderas, un Pedro Infante que no se avergüence de ser mujeriego, un Gandhi que nos haga volver a creer en la paz, una Madre Teresa que nos enseñe las lecciones del amor, un Juan Pablo II que acerque en lugar de separar, y ahora... ya no tenemos a "Maicol" que bailaba y cantaba como ninguno y que parecía eterno.
Nos hemos quedado sin ídolos vivos. Urge un ídolo.
Urge alguien que le recuerde al mundo y sobretodo a los jóvenes, que los sueños se pueden volver realidad.
Tenemos muchos ídolos en el recuerdo y en el imaginario colectivo. Pero urge un ídolo vivo. Rodeado de magia y misticismo.
Maicol tenía todo eso. Los estoperoles, el sombrero y el guante lo hacian único. Creador y a la vez artífice de la tecnología, hasta tenía un pabellón tecnológico propio en Disneylandia.
Cantaba que salvaramos al mundo y tambien salvó a la ballena Willy (Keiko para los mexicanos).
No, no me ha entrado la nostalgia por Maicol. Sigo pensando que lo que hizo con su rostro y en general con su vida fue una estupidez. No fue mi ídolo particular, ni lo será en lo sucesivo. Pero reconozco que su muerte nos deja huerfanos de figuras a las cuales idolatrar.
El mundo necesita volver a creer. Las religiones están muy desgastadas y atraviesan una crisis de credibilidad y de confiabilidad.
Los políticos están peor, hasta Obama está bajando en popularidad. El arte acaba de perder a Michael Jackson. Nos queda Madonna y Paul Mc Cartney, los Rolling Stones y hasta la Britney Spears, pero ninguno de ellos, de la talla del ausente.
Se busca un ídolo.
Los requisitos son:
Que sepa hacer algo muy bien, escribir, cantar, actuar, bailar... si es posible que haga muchas cosas bien, mejor.
Que tenga carisma, que atraiga a las masas, no necesariamente debe ser bello.
Que le preocupe trascender y cambiar al mundo.
Que sea capaz de entregar su vida por sus ideales.
Que tenga su parte oscura, de debilidad, maldad o monstruosidad.
No tengo duda de que existen muchas personas que cumplen con esos requisitos. Desafortunadamente no todas, quizá ninguna llegue a ser un ídolo.
Por eso se extraña a "Maicol".
No cualquiera.
Asi es.
La muerte de Michael Jackson ha sido quizá el acontecimiento de la década. No recuerdo que alguna otra noticia haya cimbrado y conmovido tanto a la población mundial en los últimos diez años como la muerte del Rey del Pop.
Ver a mas de 10,000 jovenes intentando bailar una canción que hace 30 años estuvo de moda, me alerta.
Veo a mi hijo de 7 años emocionado con "Maicol" y en los mp3 de adolescentes y jóvenes, no falta Thriller y Billie Jean. Aunque esa época me tocó vivirla, dejé de ser fan de Michael Jackson desde que comenzó a atentar contra su cuerpo. Nunca he sido partidario de esas cosas.
Ahora, Michael vuelve a gozar de la fama que le había sido arrebatada por sus escándalos de pederastia y sus múltiples cirugías.
¿De qué se trata el fenómeno de "Maicol"?
Se trata de la crisis de fé que estamos viviendo. Los niños, adolescentes y jóvenes necesitan, piden a gritos un ídolo, una guía, una figura a la cual aferrarse.
Fuimos dichosos los que tuvimos al "Santo", a Cepillín y a Hugo Sánchez para asirnos a un sueño.
Michael Jackson es el cúmulo de todos los sueños de grandeza. Logró superar su humilde origen de raza negra en un país racista. Mostró dotes artísticas desde muy niño y le fueron reconocidas. Su genio se vió colmado de reconocimientos y dinero. Queda la parte oscura del monstruo. Las acusaciones de pederastia, el atentado contra su cuerpo, su velada homosexualidad o cuando menos, su temor al sexo.
Pero esas son las figuras que llegan a ser ídolos.
Los excesos, las drogas, las patologías sexuales mezcladas con el rock, el dinero y los lujos, son una mezcla explosiva y atrayente para los jóvenes.
Esos ídolos son seres humanos que sufren, viven sufriendo y mueren sufriendo. Pero ese sufrimiento lo camuflagean con excesos y riqueza desmedida. Un razonamiento lógico sería: Si como quiera nos va del nabo, mínimo que sea con mucho dinero y lujos y fama.
Los jóvenes, el mundo necesita un ídolo. Lo necesita urgentemente.
Desgraciadamente, las religiones y en especial la católica, hicieron que la imagen de Jesús, el Cristo, se devaluara como imagen de ídolo atemporal al cual seguir e imitar.
No tenemos ningún Che Guevara a la vista, un Pablo Neruda que nos llame a la rebelión y al amor, un Martin Luther King lleno de sueños, un Elvis Presley que mueva las caderas, un Pedro Infante que no se avergüence de ser mujeriego, un Gandhi que nos haga volver a creer en la paz, una Madre Teresa que nos enseñe las lecciones del amor, un Juan Pablo II que acerque en lugar de separar, y ahora... ya no tenemos a "Maicol" que bailaba y cantaba como ninguno y que parecía eterno.
Nos hemos quedado sin ídolos vivos. Urge un ídolo.
Urge alguien que le recuerde al mundo y sobretodo a los jóvenes, que los sueños se pueden volver realidad.
Tenemos muchos ídolos en el recuerdo y en el imaginario colectivo. Pero urge un ídolo vivo. Rodeado de magia y misticismo.
Maicol tenía todo eso. Los estoperoles, el sombrero y el guante lo hacian único. Creador y a la vez artífice de la tecnología, hasta tenía un pabellón tecnológico propio en Disneylandia.
Cantaba que salvaramos al mundo y tambien salvó a la ballena Willy (Keiko para los mexicanos).
No, no me ha entrado la nostalgia por Maicol. Sigo pensando que lo que hizo con su rostro y en general con su vida fue una estupidez. No fue mi ídolo particular, ni lo será en lo sucesivo. Pero reconozco que su muerte nos deja huerfanos de figuras a las cuales idolatrar.
El mundo necesita volver a creer. Las religiones están muy desgastadas y atraviesan una crisis de credibilidad y de confiabilidad.
Los políticos están peor, hasta Obama está bajando en popularidad. El arte acaba de perder a Michael Jackson. Nos queda Madonna y Paul Mc Cartney, los Rolling Stones y hasta la Britney Spears, pero ninguno de ellos, de la talla del ausente.
Se busca un ídolo.
Los requisitos son:
Que sepa hacer algo muy bien, escribir, cantar, actuar, bailar... si es posible que haga muchas cosas bien, mejor.
Que tenga carisma, que atraiga a las masas, no necesariamente debe ser bello.
Que le preocupe trascender y cambiar al mundo.
Que sea capaz de entregar su vida por sus ideales.
Que tenga su parte oscura, de debilidad, maldad o monstruosidad.
No tengo duda de que existen muchas personas que cumplen con esos requisitos. Desafortunadamente no todas, quizá ninguna llegue a ser un ídolo.
Por eso se extraña a "Maicol".
No cualquiera.
Asi es.
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