No importa cual sea la necesidad o circunstancia, el suficiente amor encontrará la forma de sanar, ajustar o resolver cualquier desafío. El amor es el mas grande regalo divino que se nos ha dado. El amor fluye hacia nosotros en muchas formas diferentes. Se manifiesta a nosotros a través de nuestros sentimientos de placer y compasión. Se manifiesta a través de nuestras familias, nuestros amigos y a través de la belleza que nos rodea. El amor divino dentro de nosotros es la expresión de "el Gran Amor".
Cuando atravesamos por un desafío, podemos decir: "Voy a amar este desafío de cualquier manera".
Cuando pensamos de esta manera y alcanzamos este entendimiento, tenemos un gran merito. Cualquier cosa que es amada responde con amor. Cuando amas un desafío, un problema o una situación desagradable, esta debe responder con amor y se transformará en una expresión de amor.
No es fácil amar un problema o un desafío y es más difícil mientras mas desagradable sea, pero esto es lo único razonable que podemos hacer.
Luchar contra los problemas o las cosas que no nos gustan, sólo hace que se vuelvan mas grandes y tarden mas en solucionarse.
A lo que te resistes, persiste.
En cambio, si llenamos nuestra conciencia con pensamientos amorosos, nosotros debemos estar seguros de que nada puede resistirse u oponerse al poder del Amor.
Cuando pensamos de manera amorosa, en esencia, estamos creando nuestro propio espacio donde el amor encuentra la forma de solucionar nuestros problemas, disolver nuestros desafíos y sanarnos.
Por ejemplo, cuando nos enfrentamos a un desafío que involucra a otras personas (en el trabajo, con la pareja, etc.), y como resultado estamos siendo infelices; muy a menudo son ellos los culpables. Y si ellos piden disculpas o se hacen a un lado, nosotros nos encargamos de encontrar a otros "culpables" y el ciclo vicioso continúa. Lo que necesitamos hacer es envolver a todo y a todos en amor para que la situación cambie y mejore. Permite que el amor encuentre la forma por ti, no importa las circunstancias por las que atravieses.
"Este día yo veo con los ojos del amor. No importa lo que sucedió ayer yo lleno mis sentimientos con amor, el amor que se sobrepone a todo lo que sea contrario a si mismo. Aunque las cosas parezca que están fuera del amor, no significa que en realidad estén allí. Por eso, en este presente desafío, yo Sé que el amor, amor y mas amor sirve para que sea removido, resuelto o se aparte de mí. El amor divino a través de mi es todo lo que necesito para hacerlo"
Así es.
domingo, 11 de septiembre de 2011
sábado, 27 de agosto de 2011
Tenemos el país que merecemos
Lo sucedido en los últimos días en Monterrey me ha conmocionado. Como a muchos mexicanos me preocupó lo sucedido que ya es considerado un acto de terrorismo. Esos actos son lamentables sin duda.
Pero me preocupa más lo que sucede mas allá del terrorismo, es decir, en nuestras vidas cotidianas.
No puedo dejar de pensar que lo que nos sucede es lo que nos merecemos. Lo que nos merecemos como país, como sociedad, como personas.
Un día cualquiera salgo a la calle conduciendo mi automóvil. Me encuentro en una esquina una persona que invade el carril de vuelta continua y por el semáforo, no permite el paso a las demás personas. Frustración. Dos o tres personas le suenan el claxon en tono de reclamo, la persona se enfada y se hace la ofendida, pero sin duda ella tuvo la culpa. El semaforo permite el paso de los coches, pero justo al ponerse el color verde, salen corriendo 3 personas para cruzar la calle, enfrenones, mas sonidos de claxon de reclamo. Un chofer les avienta el carro, se mete a la fuerza delante del coche que va frente a él y les mienta la madre a todos.
Gente manejando coches ilegales, sin placas, sin verificación, sin tenencia.
Una señora estaciona su camioneta a media calle frente a la panadería, no le importa que haya coches detrás intentando pasar, se baja una persona y va a comprar el pan, pasa un minuto, 5 minutos. La camioneta no se mueve a pesar de los reclamos de los conductores que desean pasar. Al final, regresa la persona que se bajó a comprar el pan y con toda calma se sube al coche. La "señora" arranca su camioneta y les mienta la madre a todos los conductores que "esperaron" hasta que dejara de bloquear la calle.
Frustración.
En una fiesta, escucho a personas que platican acerca del ambiente en los bares, donde juegan al poker y apuestan. Se sienten orgullosos de las trampas, las transas que realizan, el dinero mal habido. Otros mas platican de su última visita al table dance... las viejas estaban bien buenas.
Jovenes, estudiantes, recién egresados, profesionistas publican en el facebook sus aventuras de alcohol, sus crudas y lo ansiosos que están por que sea el fin de semana para poder irse de borrachera nuevamente.
Unas señoras en la fila de las tortillas, platican que su vecino "el que vende droga" se fue por un tiempo porque lo andaba buscando la policía. "Pobre muchacho, es buena gente" - dicen.
Algunas autoridades están mas preocupadas por la foto, por el evento, por el show. Parecen olvidar que el servicio público busca fundamentalmente el bien común. Olvidan que el trabajo del funcionario público no es el mismo que el de un artista que busca ser famoso.
Un grupo de personas protestan porque la policía atrapó a sus hijos robando y los metieron a la carcel. Somos pobres dicen. Como si la pobreza fuera una licencia y autorización para delinquir. ¿En qué momento los pobres descubrieron que su única opción de supervivencia es la delincuencia?
Mientras los bomberos y las unidades de rescate sacaban los cuerpos de las ruinas del casino incendiado, la prensa reporta que los demás casinos de la ciudad se encuentran operando, en su máxima capacidad de personas y TODAS apostando, emborrachándose, divirtiéndose. Calderón decreta un luto nacional por la tragedia. La sociedad lo critica. La misma sociedad que la noche anterior no dejó de apostar, de emborracharse, de divertirse en el antro, en el bar, en la cantina, en sus casas, en la disco. El luto "nacional" se vuelve entonces sólo luto de unos cuantos.
A la noche siguiente, la vida siguió su curso. Como si se tratara sólo de plañideras contratadas, el llanto, la preocupación, los gritos de la noche anterior se olvidan y todos vuelven a su rutina diaria, trabajo, sexo, alcohol, telenovelas, películas, etc...
Es México.
Algunas figuras públicas se rasgan las vestiduras.
Que termine la guerra "sin sentido" reclaman.
Entonces me imagino que se refieren a que quieren que el gobierno tome nuevamente la filosofía de Adam Smith y la aplique con los narcotraficantes: Dejar hacer, dejar pasar. Total, eso funcionó por mas de media década comentan algunos.
A la mayoría se les olvida que con Zedillo y con Fox, también había secuestros y asesinatos que iban en aumento. El "mochaorejas", la "mataviejitas" son sólo dos personajes célebres del pre-calderonismo. La cuestión es que la cosa si iba de mal en peor. Desafortunadamente, un grave defecto del mexicano es su memoria de corto plazo. Quizá sea el exceso de alcohol en la sangre y la cantidad consecuente de neuronas muertas, pero pareciera que nuestra memoria sólo alcanza para los 3 años inmediatos anteriores. Por eso, ahora, Calderón es el culpable de todo. Como en su momento fue Fox, Zedillo, Salinas, López Portillo...
Y entonces, me vuelvo a estremecer cuando caigo en la cuenta nuevamente de que "tenemos el país que merecemos".
¿Qué podemos esperar de una sociedad educada bajo el concepto de "nosotros los pobres, ustedes los ricos"?
¿Qué podemos esperar de una sociedad educada bajo el precepto de "sufre en la tierra para que goces en el cielo"?
¿Qué podemos esperar de una sociedad en la que los representantes de su máxima autoridad moral (para la mayoría) son acusados de pederastia, de tener relaciones sexuales con sus feligreses en lo oscuro, de pasar por su "cuota" que es llamado diezmo?
Una señora sabe que su esposo ha cometido delitos. Dentro y fuera del hogar el tipo es un salvaje delincuente. Pero no lo denuncia. No lo denuncia porque lo ama. No lo denuncia porque no quiere dejar a sus hijos sin padre.
¿Qué podemos esperar de una sociedad que basa el núcleo familiar bajo premisas como ésta?
Unas "ladies" no permiten ser infraccionadas por un policía. Resulta que el policía es naco, moreno y feo. Resulta que las "ladies" son de "lana". El video se hace público y consterna a la sociedad. La mayoría de los medios defienden al policía que sólo hacía su trabajo y satanizan a las "ladies". En la realidad cotidiana, resulta que hay una infinidad de policías corruptos en las calles. No es raro que en el exacto día de quincena, el periférico tenga tantos agentes y patrullas como nunca en los demás días. Si, la mayoría de los policías se han ganado a pulso el desprecio de la sociedad. Hacen tratos con el narco pero infraccionan a quienes no tienen verificación vehicular. Por eso, el mexicano cree que tiene permiso de realizar delitos menores.
En la realidad cotidiana, existen infinidad de familias que aún tienen servicio doméstico a quienes tratan condescendientemente porque son pobres, indigenas, "nacas". Pueden pagarles lo que se les dé la gana, pero las tratan "bien", les dan de comer. Como si se tratara de una mascota que han rescatado. Hay un México que se siente extranjero, de otro nivel y clase social. Las "ladies" de Polanco viven dentro de nuestro "inconsciente" colectivo.
Todos tenemos un "naco" y una "ladie" dentro. Bailamos banda, cantamos narcocorridos y a la vez, compramos iPhones, manejamos camionetotas y coches deportivos y tenemos el sueño común de visitar Disneylandia.
Se me retuerce el estómago y mi pequeño demonio interior me repite:
Los mexicanos tienen el país que se merecen.
Me gusta creer que aún tenemos esperanza, como individuos, como sociedad, como nación.
La única salida posible es cambiar nuestro marco mental, comenzar a tener amor, compasión y solidaridad por el prójimo. Comenzar a rescatar los valores de honestidad, honradez, respeto y responsabilidad que aún tenían nuestros abuelos y bisabuelos.
Creo que el automóvil es un simbolo arquetípico en nuestra vida. El automóvil refleja nuestra personalidad, nuestro "status", y la manera en que conducimos el auto es la manera en que conducimos nuestra vida "coincidentemente".
Tengo la esperanza de que cada día que me despierte de hoy en adelante, veré que la gente conduce con mas cuidado, cede el paso al peatón y a los demás automovilistas. Transita a baja velocidad en las zonas habitacionales. Verifica sus automoviles. Legaliza sus autos. Respeta las vialidades, no se estaciona en doble fila, ni obstruye el paso de los demás automovilistas. Tengo la esperanza de que cuando observe eso en las calles, será una indicación de que México también está cambiando.
Entonces, el país que merecemos, será distinto. Será mejor.
Asi es.
Pero me preocupa más lo que sucede mas allá del terrorismo, es decir, en nuestras vidas cotidianas.
No puedo dejar de pensar que lo que nos sucede es lo que nos merecemos. Lo que nos merecemos como país, como sociedad, como personas.
Un día cualquiera salgo a la calle conduciendo mi automóvil. Me encuentro en una esquina una persona que invade el carril de vuelta continua y por el semáforo, no permite el paso a las demás personas. Frustración. Dos o tres personas le suenan el claxon en tono de reclamo, la persona se enfada y se hace la ofendida, pero sin duda ella tuvo la culpa. El semaforo permite el paso de los coches, pero justo al ponerse el color verde, salen corriendo 3 personas para cruzar la calle, enfrenones, mas sonidos de claxon de reclamo. Un chofer les avienta el carro, se mete a la fuerza delante del coche que va frente a él y les mienta la madre a todos.
Gente manejando coches ilegales, sin placas, sin verificación, sin tenencia.
Una señora estaciona su camioneta a media calle frente a la panadería, no le importa que haya coches detrás intentando pasar, se baja una persona y va a comprar el pan, pasa un minuto, 5 minutos. La camioneta no se mueve a pesar de los reclamos de los conductores que desean pasar. Al final, regresa la persona que se bajó a comprar el pan y con toda calma se sube al coche. La "señora" arranca su camioneta y les mienta la madre a todos los conductores que "esperaron" hasta que dejara de bloquear la calle.
Frustración.
En una fiesta, escucho a personas que platican acerca del ambiente en los bares, donde juegan al poker y apuestan. Se sienten orgullosos de las trampas, las transas que realizan, el dinero mal habido. Otros mas platican de su última visita al table dance... las viejas estaban bien buenas.
Jovenes, estudiantes, recién egresados, profesionistas publican en el facebook sus aventuras de alcohol, sus crudas y lo ansiosos que están por que sea el fin de semana para poder irse de borrachera nuevamente.
Unas señoras en la fila de las tortillas, platican que su vecino "el que vende droga" se fue por un tiempo porque lo andaba buscando la policía. "Pobre muchacho, es buena gente" - dicen.
Algunas autoridades están mas preocupadas por la foto, por el evento, por el show. Parecen olvidar que el servicio público busca fundamentalmente el bien común. Olvidan que el trabajo del funcionario público no es el mismo que el de un artista que busca ser famoso.
Un grupo de personas protestan porque la policía atrapó a sus hijos robando y los metieron a la carcel. Somos pobres dicen. Como si la pobreza fuera una licencia y autorización para delinquir. ¿En qué momento los pobres descubrieron que su única opción de supervivencia es la delincuencia?
Mientras los bomberos y las unidades de rescate sacaban los cuerpos de las ruinas del casino incendiado, la prensa reporta que los demás casinos de la ciudad se encuentran operando, en su máxima capacidad de personas y TODAS apostando, emborrachándose, divirtiéndose. Calderón decreta un luto nacional por la tragedia. La sociedad lo critica. La misma sociedad que la noche anterior no dejó de apostar, de emborracharse, de divertirse en el antro, en el bar, en la cantina, en sus casas, en la disco. El luto "nacional" se vuelve entonces sólo luto de unos cuantos.
A la noche siguiente, la vida siguió su curso. Como si se tratara sólo de plañideras contratadas, el llanto, la preocupación, los gritos de la noche anterior se olvidan y todos vuelven a su rutina diaria, trabajo, sexo, alcohol, telenovelas, películas, etc...
Es México.
Algunas figuras públicas se rasgan las vestiduras.
Que termine la guerra "sin sentido" reclaman.
Entonces me imagino que se refieren a que quieren que el gobierno tome nuevamente la filosofía de Adam Smith y la aplique con los narcotraficantes: Dejar hacer, dejar pasar. Total, eso funcionó por mas de media década comentan algunos.
A la mayoría se les olvida que con Zedillo y con Fox, también había secuestros y asesinatos que iban en aumento. El "mochaorejas", la "mataviejitas" son sólo dos personajes célebres del pre-calderonismo. La cuestión es que la cosa si iba de mal en peor. Desafortunadamente, un grave defecto del mexicano es su memoria de corto plazo. Quizá sea el exceso de alcohol en la sangre y la cantidad consecuente de neuronas muertas, pero pareciera que nuestra memoria sólo alcanza para los 3 años inmediatos anteriores. Por eso, ahora, Calderón es el culpable de todo. Como en su momento fue Fox, Zedillo, Salinas, López Portillo...
Y entonces, me vuelvo a estremecer cuando caigo en la cuenta nuevamente de que "tenemos el país que merecemos".
¿Qué podemos esperar de una sociedad educada bajo el concepto de "nosotros los pobres, ustedes los ricos"?
¿Qué podemos esperar de una sociedad educada bajo el precepto de "sufre en la tierra para que goces en el cielo"?
¿Qué podemos esperar de una sociedad en la que los representantes de su máxima autoridad moral (para la mayoría) son acusados de pederastia, de tener relaciones sexuales con sus feligreses en lo oscuro, de pasar por su "cuota" que es llamado diezmo?
Una señora sabe que su esposo ha cometido delitos. Dentro y fuera del hogar el tipo es un salvaje delincuente. Pero no lo denuncia. No lo denuncia porque lo ama. No lo denuncia porque no quiere dejar a sus hijos sin padre.
¿Qué podemos esperar de una sociedad que basa el núcleo familiar bajo premisas como ésta?
Unas "ladies" no permiten ser infraccionadas por un policía. Resulta que el policía es naco, moreno y feo. Resulta que las "ladies" son de "lana". El video se hace público y consterna a la sociedad. La mayoría de los medios defienden al policía que sólo hacía su trabajo y satanizan a las "ladies". En la realidad cotidiana, resulta que hay una infinidad de policías corruptos en las calles. No es raro que en el exacto día de quincena, el periférico tenga tantos agentes y patrullas como nunca en los demás días. Si, la mayoría de los policías se han ganado a pulso el desprecio de la sociedad. Hacen tratos con el narco pero infraccionan a quienes no tienen verificación vehicular. Por eso, el mexicano cree que tiene permiso de realizar delitos menores.
En la realidad cotidiana, existen infinidad de familias que aún tienen servicio doméstico a quienes tratan condescendientemente porque son pobres, indigenas, "nacas". Pueden pagarles lo que se les dé la gana, pero las tratan "bien", les dan de comer. Como si se tratara de una mascota que han rescatado. Hay un México que se siente extranjero, de otro nivel y clase social. Las "ladies" de Polanco viven dentro de nuestro "inconsciente" colectivo.
Todos tenemos un "naco" y una "ladie" dentro. Bailamos banda, cantamos narcocorridos y a la vez, compramos iPhones, manejamos camionetotas y coches deportivos y tenemos el sueño común de visitar Disneylandia.
Se me retuerce el estómago y mi pequeño demonio interior me repite:
Los mexicanos tienen el país que se merecen.
Me gusta creer que aún tenemos esperanza, como individuos, como sociedad, como nación.
La única salida posible es cambiar nuestro marco mental, comenzar a tener amor, compasión y solidaridad por el prójimo. Comenzar a rescatar los valores de honestidad, honradez, respeto y responsabilidad que aún tenían nuestros abuelos y bisabuelos.
Creo que el automóvil es un simbolo arquetípico en nuestra vida. El automóvil refleja nuestra personalidad, nuestro "status", y la manera en que conducimos el auto es la manera en que conducimos nuestra vida "coincidentemente".
Tengo la esperanza de que cada día que me despierte de hoy en adelante, veré que la gente conduce con mas cuidado, cede el paso al peatón y a los demás automovilistas. Transita a baja velocidad en las zonas habitacionales. Verifica sus automoviles. Legaliza sus autos. Respeta las vialidades, no se estaciona en doble fila, ni obstruye el paso de los demás automovilistas. Tengo la esperanza de que cuando observe eso en las calles, será una indicación de que México también está cambiando.
Entonces, el país que merecemos, será distinto. Será mejor.
Asi es.
domingo, 24 de julio de 2011
Sobre "El Optimismo" y otras cosas peores.
El 17 de julio de este año, el periódico "El País" publica un "reportaje" de Ramón Muñoz titulado "Optimistas a la fuerza, pase lo que pase" (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Optimistas/fuerza/pase/pase/elpepisoc/20110717elpepisoc_1/Tes), dónde realiza una crítica al pensamiento positivo que según asegura está de "moda" en Estados Unidos.
Este periodista muestra sus limitaciones profesionales al realizar su "investigación" solamente en unos cuantos libros, basándose principalmente en Sonríe o muere (Editorial Turner, 2011) de la escritora estadounidense Barbara Ehrenreich, sin ofrecer mayor argumento propio que lo dicho por la citada escritora.
La primera pregunta que me viene a la cabeza es: ¿Qué tan dañada debe estar una persona para criticar que la gente piense positivo o se le anime a pensar de esa forma?
Según el reportero cita: "Esta seudoideología casi infantil es suscrita al alimón por economistas, políticos, psicólogos, médicos y estrellas de la televisión. Según la misma, las víctimas de la crisis no solo tienen que sufrir en silencio su desgracia sino que casi se ven obligadas a estar contentas".
Lo demás que escribe sólo redunda sobre esta misma idea, así que dedicaré este "post" a aclarar estos puntos.
1.- El pensamiento positivo no es una "pseudoideología" como el "reportero" le llama torpemente, entre sus principales impulsores se encuentran personalidades de la talla de Aristóteles, Ralph Waldo Emmerson, Napoleón Hil, Dale Carnegie, Wayne Dyer, Louis Hay, Deepak Chopra, la Madre Teresa de Calcuta, Mahatma Gandhi, el Dalai Lama y el astronauta Edgar Mitchel (solo por nombrar algunos). Ignorar a estas personalidades, su legado y su ideología es sólo una muestra más de la ignorancia del autor de tal reportaje.
2.- El hecho de que tantas personas famosas y no famosas, "suscriban al alimón" esta ideología, es el fruto de años y años de estudio y difusión de los principios con que opera la mente y sus efectos en el mundo físico. El hecho de que cada vez se sumen mas personas al movimiento del Pensamiento Positivo no lo hace malo solo por eso. El reportero se intenta poner en "rebeldía" contra la ideología del pensamiento positivo sin darse cuenta que al hacerlo sólo se ratifica como uno más del montón. Desafortunadamente, aún son mayoría las personas que piensan negativamente en todo el mundo. Es una lástima que se tome un espacio de difusión pública para criticar a quienes desean pensar correctamente.
3.- Para quienes nos dedicamos seriamente al estudio, al impulso y a la motivación del pensamiento positivo es una mentira que aconsejemos "el sufrir en silencio las desgracias o las obliguemos a estar contentas". Una parte importante en el proceso de sanación es aceptar el dolor, reconocer nuestros problemas, llorar, desahogarse, abrazar nuestra tristeza, reconocer nuestras noches oscuras del alma o como el autor les llama "crisis".
Sería absurdo pedirle a una persona que recien se enteró de que está enferma de cáncer que se ponga a reir por ello (cómo dice absurdamente el reportero). Igual de absurdo es pedirle que se ponga a reir por cualquier otra desgracia menor o mayor.
El hecho de que las personas nos esforcemos por pensar positivo no quiere decir que seamos inmunes al sufrimiento o dolor ajeno, mucho menos al propio.
Cuando sintonizo las noticias, no me pongo a reir con lo que escucho en ellas. Es lamentable lo que pasa en mi país y en el mundo en general.
La diferencia está en que no me hundo en la negatividad, la tristeza y la depresión.
En el momento en que soy testigo o actor de una desgracia, trato de recordar con todas mis fuerzas la "verdad espiritual" sobre esa situación, reflexionar sobre que puedo hacer al respecto y pensar positivo acerca de ello.
Pensar positivo en este contexto es creer en Dios. Reconocer que hay una presencia que es inteligencia, poder, sabiduría y amor puro que puede y va a actuar sobre esa situación en específico. Pensa positivo es tener fé en que todo mejorará y hacer lo posible por que mejore.
4.- El pensamiento positivo es acción. Quienes pensamos positivo no solamente "pensamos" también hacemos. Si me quiero ganar la lotería debo comprar el billete respectivo. Las palabras sin acciones están muertas.
5.- Nadie está obligado a estar contento. Aún quienes nos dedicamos al estudio y la práctica del pensamiento positivo tenemos nuestros dias malos como cualquier ser humano. Tenemos días de tristeza, de llanto, de enojo, de ira y de apatía. Sabemos que para ver la luz a veces es necesario atravesar la oscuridad. Hacemos lo necesario por comprender nuestras emociones, por conocerlas, por controlarlas. No hay magia ni brujería en esto. Hay mucho esfuerzo, mucho aprendizaje y mucho tiempo invertido.Aún así, habrá días en que estemos muy enojados o muy tristes. Somos seres humanos al fin y al cabo. La diferencia estriba en que con las herramientas que tenemos para pensar positivo estas "crisis" no son tan prolongadas y gracias al optimismo podemos obtener mejores resultados de ellas.
6.- Mas adelante cita a la responsable de psicooncología de un Hospital que dice:"Ninguna investigación ha podido demostrar que la actitud o las emociones influyan en la progresión del cáncer. Es un mito".
Quizá se refiera únicamente a las "investigaciones" que esta persona ha realizado, porque hay cientos de libros con cientos de casos documentados donde se demuestra como los pensamientos y las emociones influyen en la salud de los seres vivos.
Pero eso sucede cuando se habla por hablar, sin leer, sin mayor educación y sin pruebas.
En todo caso, no podemos dar por cierto lo que dice una sola persona por mas responsable de hospital que sea. Si el reportero desea hacer un trabajo mas profesional debería tomar una muestra (con validez científica) de responsables de hospital y preguntarles a todos.
Quienes nos dedicamos a la difusión y enseñanza del pensamiento positivo conocemos al menos 1 caso de curación "milagrosa" gracias a los efectos del pensamiento positivo. En mi caso, conozco a dos personas cercanas, amigos, que han superado el cáncer terminal cuando los médicos los habían desahuciado.
Desafortunadamente, cada caso es tan especial e individual, como únicas somos todas las personas. Pretender que la misma fórmula, oración o tratamiento fuera igual de efectiva para cada una es una empresa difícil de realizar. Tendrá mucho que ver con cada persona y la forma en que afronte la situación. Como todo, habrá personas que puedan sanarse, algunas de inmediato, algunas con mas trabajo y habrá quienes no puedan superar su desafío. Incluso hay personas que siendo totalmente buenas y enfocadas en el pensamiento positivo no pueden superar las enfermedades terminales. Pero esos son designios de Dios y nuestro realidad humana quizá nunca comprenda porque pasan ciertas cosas a ciertas personas. En casos como éstos, tenemos dos opciones: Pensar positivo o pensar negativo. Y cada quien elige. Las investigaciones si demuestran que quien tiene un desafio o crisis y piensa negativo, sólo empeora las cosas.
7.- El reportero toma como una muestra de cinismo, el hecho de que los políticos de su país le pidan a la población que piensen positivo. Ciertamente no tengo ningún argumento o intención de defender a los políticos ni de ese país (España) ni de ningún otro. Pero si me dan a elegir entre un político que impulsa el pensamiento positivo y otro que sólo se dedica a denostar, críticar y pelear, prefiero al primero.
Los seres humanos como animales que somos tenemos una tendencia natural hacia la sobrevivencia. Este instinto ha puesto en primer lugar al miedo, la huída y la pelea como mecanismos de defensa. Estas tres respuestas nos han permitido sobrevivir por sobre las demás especies. No podemos eliminar ni al miedo, ni al escape, ni la pelea de nuestros sistemas de vida. Son necesarios y cumplen con su función adecuadamente. El proceso de adaptación del ser humano lo ha obligado ha discernir, analizar y reflexionar su manera de actuar. Los peligros de hoy no son los mismos que tenían los hombres de las cavernas, por lo tanto, no podemos temer, huir o pelear contra los mismos enemigos. Las emociones que nos permiten defendernos de los peligros como el miedo y la ira nos exigen ser controladas pues una vida vivida con miedo y enojo no es sana. Por ello es importante pensar adecuadamente, dar la dimensión a cada cosa y elegir los pensamientos, sentimientos y emociones adecuados.
Además pensar positivo es tener fe.
Pensar positivo no es resignarse, conformarse o lavarse el cerebro metiendo ilusiones o locuras con el propósito de que la realidad no duela tanto.
El dolor es innevitable.
La elección está en la aceptación del sufrimiento.
Pensar positivo es, después de aceptar el dolor, de vivirlo, de sentirlo, de abrazarlo, elegir no seguir sufriendo por él.
El sufrimiento es opcional.
Finalmente, pensar positivo es creer en un Dios bueno.
Y si tengo que elegir entre creer en un Dios bueno y un dios malo.
Prefiero creer en un Dios bueno.
Eso me conforta, me alimenta, me da una razón para vivir y me permite tener fe en que todo puede ser y será mucho mejor.
Así es.
Este periodista muestra sus limitaciones profesionales al realizar su "investigación" solamente en unos cuantos libros, basándose principalmente en Sonríe o muere (Editorial Turner, 2011) de la escritora estadounidense Barbara Ehrenreich, sin ofrecer mayor argumento propio que lo dicho por la citada escritora.
La primera pregunta que me viene a la cabeza es: ¿Qué tan dañada debe estar una persona para criticar que la gente piense positivo o se le anime a pensar de esa forma?
Según el reportero cita: "Esta seudoideología casi infantil es suscrita al alimón por economistas, políticos, psicólogos, médicos y estrellas de la televisión. Según la misma, las víctimas de la crisis no solo tienen que sufrir en silencio su desgracia sino que casi se ven obligadas a estar contentas".
Lo demás que escribe sólo redunda sobre esta misma idea, así que dedicaré este "post" a aclarar estos puntos.
1.- El pensamiento positivo no es una "pseudoideología" como el "reportero" le llama torpemente, entre sus principales impulsores se encuentran personalidades de la talla de Aristóteles, Ralph Waldo Emmerson, Napoleón Hil, Dale Carnegie, Wayne Dyer, Louis Hay, Deepak Chopra, la Madre Teresa de Calcuta, Mahatma Gandhi, el Dalai Lama y el astronauta Edgar Mitchel (solo por nombrar algunos). Ignorar a estas personalidades, su legado y su ideología es sólo una muestra más de la ignorancia del autor de tal reportaje.
2.- El hecho de que tantas personas famosas y no famosas, "suscriban al alimón" esta ideología, es el fruto de años y años de estudio y difusión de los principios con que opera la mente y sus efectos en el mundo físico. El hecho de que cada vez se sumen mas personas al movimiento del Pensamiento Positivo no lo hace malo solo por eso. El reportero se intenta poner en "rebeldía" contra la ideología del pensamiento positivo sin darse cuenta que al hacerlo sólo se ratifica como uno más del montón. Desafortunadamente, aún son mayoría las personas que piensan negativamente en todo el mundo. Es una lástima que se tome un espacio de difusión pública para criticar a quienes desean pensar correctamente.
3.- Para quienes nos dedicamos seriamente al estudio, al impulso y a la motivación del pensamiento positivo es una mentira que aconsejemos "el sufrir en silencio las desgracias o las obliguemos a estar contentas". Una parte importante en el proceso de sanación es aceptar el dolor, reconocer nuestros problemas, llorar, desahogarse, abrazar nuestra tristeza, reconocer nuestras noches oscuras del alma o como el autor les llama "crisis".
Sería absurdo pedirle a una persona que recien se enteró de que está enferma de cáncer que se ponga a reir por ello (cómo dice absurdamente el reportero). Igual de absurdo es pedirle que se ponga a reir por cualquier otra desgracia menor o mayor.
El hecho de que las personas nos esforcemos por pensar positivo no quiere decir que seamos inmunes al sufrimiento o dolor ajeno, mucho menos al propio.
Cuando sintonizo las noticias, no me pongo a reir con lo que escucho en ellas. Es lamentable lo que pasa en mi país y en el mundo en general.
La diferencia está en que no me hundo en la negatividad, la tristeza y la depresión.
En el momento en que soy testigo o actor de una desgracia, trato de recordar con todas mis fuerzas la "verdad espiritual" sobre esa situación, reflexionar sobre que puedo hacer al respecto y pensar positivo acerca de ello.
Pensar positivo en este contexto es creer en Dios. Reconocer que hay una presencia que es inteligencia, poder, sabiduría y amor puro que puede y va a actuar sobre esa situación en específico. Pensa positivo es tener fé en que todo mejorará y hacer lo posible por que mejore.
4.- El pensamiento positivo es acción. Quienes pensamos positivo no solamente "pensamos" también hacemos. Si me quiero ganar la lotería debo comprar el billete respectivo. Las palabras sin acciones están muertas.
5.- Nadie está obligado a estar contento. Aún quienes nos dedicamos al estudio y la práctica del pensamiento positivo tenemos nuestros dias malos como cualquier ser humano. Tenemos días de tristeza, de llanto, de enojo, de ira y de apatía. Sabemos que para ver la luz a veces es necesario atravesar la oscuridad. Hacemos lo necesario por comprender nuestras emociones, por conocerlas, por controlarlas. No hay magia ni brujería en esto. Hay mucho esfuerzo, mucho aprendizaje y mucho tiempo invertido.Aún así, habrá días en que estemos muy enojados o muy tristes. Somos seres humanos al fin y al cabo. La diferencia estriba en que con las herramientas que tenemos para pensar positivo estas "crisis" no son tan prolongadas y gracias al optimismo podemos obtener mejores resultados de ellas.
6.- Mas adelante cita a la responsable de psicooncología de un Hospital que dice:"Ninguna investigación ha podido demostrar que la actitud o las emociones influyan en la progresión del cáncer. Es un mito".
Quizá se refiera únicamente a las "investigaciones" que esta persona ha realizado, porque hay cientos de libros con cientos de casos documentados donde se demuestra como los pensamientos y las emociones influyen en la salud de los seres vivos.
Pero eso sucede cuando se habla por hablar, sin leer, sin mayor educación y sin pruebas.
En todo caso, no podemos dar por cierto lo que dice una sola persona por mas responsable de hospital que sea. Si el reportero desea hacer un trabajo mas profesional debería tomar una muestra (con validez científica) de responsables de hospital y preguntarles a todos.
Quienes nos dedicamos a la difusión y enseñanza del pensamiento positivo conocemos al menos 1 caso de curación "milagrosa" gracias a los efectos del pensamiento positivo. En mi caso, conozco a dos personas cercanas, amigos, que han superado el cáncer terminal cuando los médicos los habían desahuciado.
Desafortunadamente, cada caso es tan especial e individual, como únicas somos todas las personas. Pretender que la misma fórmula, oración o tratamiento fuera igual de efectiva para cada una es una empresa difícil de realizar. Tendrá mucho que ver con cada persona y la forma en que afronte la situación. Como todo, habrá personas que puedan sanarse, algunas de inmediato, algunas con mas trabajo y habrá quienes no puedan superar su desafío. Incluso hay personas que siendo totalmente buenas y enfocadas en el pensamiento positivo no pueden superar las enfermedades terminales. Pero esos son designios de Dios y nuestro realidad humana quizá nunca comprenda porque pasan ciertas cosas a ciertas personas. En casos como éstos, tenemos dos opciones: Pensar positivo o pensar negativo. Y cada quien elige. Las investigaciones si demuestran que quien tiene un desafio o crisis y piensa negativo, sólo empeora las cosas.
7.- El reportero toma como una muestra de cinismo, el hecho de que los políticos de su país le pidan a la población que piensen positivo. Ciertamente no tengo ningún argumento o intención de defender a los políticos ni de ese país (España) ni de ningún otro. Pero si me dan a elegir entre un político que impulsa el pensamiento positivo y otro que sólo se dedica a denostar, críticar y pelear, prefiero al primero.
Los seres humanos como animales que somos tenemos una tendencia natural hacia la sobrevivencia. Este instinto ha puesto en primer lugar al miedo, la huída y la pelea como mecanismos de defensa. Estas tres respuestas nos han permitido sobrevivir por sobre las demás especies. No podemos eliminar ni al miedo, ni al escape, ni la pelea de nuestros sistemas de vida. Son necesarios y cumplen con su función adecuadamente. El proceso de adaptación del ser humano lo ha obligado ha discernir, analizar y reflexionar su manera de actuar. Los peligros de hoy no son los mismos que tenían los hombres de las cavernas, por lo tanto, no podemos temer, huir o pelear contra los mismos enemigos. Las emociones que nos permiten defendernos de los peligros como el miedo y la ira nos exigen ser controladas pues una vida vivida con miedo y enojo no es sana. Por ello es importante pensar adecuadamente, dar la dimensión a cada cosa y elegir los pensamientos, sentimientos y emociones adecuados.
Además pensar positivo es tener fe.
Pensar positivo no es resignarse, conformarse o lavarse el cerebro metiendo ilusiones o locuras con el propósito de que la realidad no duela tanto.
El dolor es innevitable.
La elección está en la aceptación del sufrimiento.
Pensar positivo es, después de aceptar el dolor, de vivirlo, de sentirlo, de abrazarlo, elegir no seguir sufriendo por él.
El sufrimiento es opcional.
Finalmente, pensar positivo es creer en un Dios bueno.
Y si tengo que elegir entre creer en un Dios bueno y un dios malo.
Prefiero creer en un Dios bueno.
Eso me conforta, me alimenta, me da una razón para vivir y me permite tener fe en que todo puede ser y será mucho mejor.
Así es.
domingo, 17 de julio de 2011
El destino.
Es común escuchar que la gente dice que a veces una voz interna le dice que tiene que hacer algo. Esa vocecita que casi nunca escuchamos pero que nos advierte, nos aconseja o nos exige que actuemos en consecuencia con lo que dice.
En cierta ocasión por el año de 1989 (mas o menos), me encontraba en la ciudad de Tampico con una amiga-novia, platicábamos y discutíamos parados en la banqueta, cuando de pronto sentí el impulso de moverme de ese lugar. Sin razón aparente, la tomé del brazo y me moví junto con ella unos metros más adelante. A los pocos minutos veíamos con sorpresa (y agradecimiento) como un camión se estampaba contra la pared, justo donde habíamos estado parados. Si no hubiera hecho caso al "impulso" quizá no viviría para contarlo.
Como esta historia cada quien tiene al menos una en su memoria.
Pero hoy quiero hablar de lo contrario. De aquellas ocasiones en que algo dentro de nosotros nos dice: "No lo hagas" pero un impulso mayor y hasta pareciera "antinatural" nos lleva a hacerlo.
Finalmente, el resultado puede ser grato o no grato, favorable o desfavorable, pero al paso del tiempo no nos queda la menor duda de que debimos hacerlo, aun cuando a primera vista no fuera conveniente hacerlo.
¿Es que acaso la intuición se equivoca al advertirnos de que no debemos hacer algo que a final de cuentas nos favorecerá?
¿Existe el destino predeterminado que con su fuerza de gravedad nos obliga a hacer algo que a todas luces no nos conviene, pero que sin embargo, al final cambiará nuestra vida para bien?
No estoy seguro, pero tampoco creo en la respuesta afirmativa a ninguna de las dos preguntas anteriores.
Alguna vez alguien que quise mucho usaba como slogan la siguiente frase:
"No importa lo que sea que pase, al final todo pasa por nuestro bien".
Y aunque me ocasionaba varias rabietas mentales pensar en la posibilidad de esa frase, debo aceptar que con el paso del tiempo la he aceptado como cierta.
Ser positivo, pensar positivo y ser optimista de acuerdo con esta frase es creer que todo saldrá bien pase lo que pase.
En la vida, cotidianamente nos enfrentamos a tres posibles resultados de nuestras decisiones: que todo salga conforme a nuestras expectativas (o sea bien o mejor), que todo salga contrario a nuestras expectativas (en cuyo caso pensamos que todo ha salido mal) o que no pase ni una cosa ni la otra, es decir, que el resultado sea totalmente diferente a lo que pudieramos o no haber esperado.
Cualquiera que sea la situación que resulte de nuestras decisiones, el optimismo la transforma inmediatamente en solo una opción: Todo pasa por nuestro bien.
¿Cómo podría una enfermedad, un accidente, un delito o cualquier otra cosa aparentemente "negativa" pasar por nuestro bien?
La mayoría, la generalidad de nosotros no podemos ver o predecir el futuro, ni siquiera somos capaces de asimilar con totalidad nuestro momento presente.
En este momento es de noche, aunque está nublado, sé que en el cielo hay estrellas y sé que la luz que me llega de esas estrellas tarda cientos, miles de años en llegar hasta mis ojos. La luz tarda tanto tiempo en llegar hasta la tierra que muchas de esas estrellas ya se apagaron desde hace mucho tiempo. Al ver una estrella en el cielo estamos viviendo dos realidades al mismo tiempo, la realidad de la estrella viva que emite su luz y esta luz es percibida por nuestros ojos y la realidad de que a millones de años luz, esa estrella ya está apagada y por lo tanto no emite ninguna luz más. Eso está pasando en nuestro momento presente.
Si analizamos nuestra existencia no es mas que un punto en la inmensidad del tiempo y del espacio. La historia de la humanidad entera no es mas que un segmento de una línea eterna sin principio ni final. Nuestra misma existencia no es más que un segmento de un grano de arena en la playa del universo.
¿Cómo podríamos saber que nuestras decisiones y todas las situaciones que nos pasan son para nuestro bien?
Confiando.
Bien podemos hacer una cosa u otra o no hacer nada en lo absoluto. Bien puede resultar una cosa o la otra o no resultar nada. Pero al principio y al final, eso no importa en lo absoluto.
En esencia somos energía, somos espíritu y somos conciencia.
Al final del episodio de nuestra vida, dejaremos la experiencia material y nos uniremos al gran espíritu del universo, al vacío que existe entre las partes del átomo, al espacio que hay entre una estrella y otra.
Ante tal perspectiva de inmensidad y eternidad, ¿Cómo podríamos definir lo que es bueno o malo?
¿Qué son nuestras complacencias o nuestros disgustos comparados con la luz que mantiene viva a una estrella ante nuestros ojos aún cuando esta ya se ha apagado?
¿Qué es bueno o malo en nuestra vida cotidiana comparado con el nacimiento o la muerte de una galaxia entera?
Podemos tomar una decisión u otra, hacer una cosa u otra, lamentarnos o felicitarnos, pero al final, el planeta seguirá girando y el universo continuará expandiéndose a si mismo.
¿Quién puede negar que todo lo que nos sucede es por nuestro bien?
Estamos en sincronía con el ritmo de la vida, con el ritmo del universo.
Danzamos entre estrellas, planetas, átomos y partículas de todo tipo.
Creemos que decidimos, que hacemos, que construimos en nuestro limitado espacio de planeta, cuándo en realidad si se nos ve de lejos no somos más que una célula que se alimenta y crece y se mantiene con vida a si misma dentro de un cuerpo enorme.
Finalmente, escuchar o no escuchar a la vocecita interior es meramente circunstancial. Hay un poder en el universo, una inteligencia mucho mayor a nosotros que nos une y nos mantiene danzando en el ritmo de la vida.
Ya sea que hagamos caso o no a la vocecita interior, cualquiera que sea la decisión que tomemos o los resultados que obtengamos nada se escapa a esa inteligencia universal.
Es una paradoja existencial.
Tomamos decisiones sólo para cumplir la voluntad de la inteligencia universal.
Aún cuando esas decisiones nos gusten o no nos gusten, sólo contribuyen al cumplimiento de esa voluntad.
Y la voluntad de esa inteligencia universal es una voluntad que tiene que ver con la vida, con la expansión, con la abundancia y con la prosperidad.
La voluntad de la inteligencia universal tiene que ver con la felicidad, con el gozo y con el placer, que nada tienen que ver con nuestra experiencia limitada de gozo y placer terrenales.
Siendo nuestro universo un universo de autocreación, autoexpansión y autoexpresión, el bien supremo para quienes lo habitamos tiene que ver con estos mismos conceptos.
Vivimos en un universo que se expresa viéndose a si mismo y a través de si mismo.
La organización de nuestros átomos, de nuestras células, es idéntica a la organización del sistema solar, de la galaxia.
Lo que tiene que ser será, lo que tiene que pasar pasará y nuestras decisiones sólo nos mueven a la derecha, al centro o a la izquierda de un camino que tiene sólo un destino.
No es que haya destinos escritos.
Simple y sencillamente hay un sistema que funciona de manera perfecta para mantenerse con vida a si mismo.
Sabes que todo pasa por nuestro bien es más que optimismo, es la aceptación humilde de nuestra existencia y la creencia y confianza firme en una inteligencia superior que nos mantiene danzando al ritmo del universo al que pertenecemos.
Así es.
En cierta ocasión por el año de 1989 (mas o menos), me encontraba en la ciudad de Tampico con una amiga-novia, platicábamos y discutíamos parados en la banqueta, cuando de pronto sentí el impulso de moverme de ese lugar. Sin razón aparente, la tomé del brazo y me moví junto con ella unos metros más adelante. A los pocos minutos veíamos con sorpresa (y agradecimiento) como un camión se estampaba contra la pared, justo donde habíamos estado parados. Si no hubiera hecho caso al "impulso" quizá no viviría para contarlo.
Como esta historia cada quien tiene al menos una en su memoria.
Pero hoy quiero hablar de lo contrario. De aquellas ocasiones en que algo dentro de nosotros nos dice: "No lo hagas" pero un impulso mayor y hasta pareciera "antinatural" nos lleva a hacerlo.
Finalmente, el resultado puede ser grato o no grato, favorable o desfavorable, pero al paso del tiempo no nos queda la menor duda de que debimos hacerlo, aun cuando a primera vista no fuera conveniente hacerlo.
¿Es que acaso la intuición se equivoca al advertirnos de que no debemos hacer algo que a final de cuentas nos favorecerá?
¿Existe el destino predeterminado que con su fuerza de gravedad nos obliga a hacer algo que a todas luces no nos conviene, pero que sin embargo, al final cambiará nuestra vida para bien?
No estoy seguro, pero tampoco creo en la respuesta afirmativa a ninguna de las dos preguntas anteriores.
Alguna vez alguien que quise mucho usaba como slogan la siguiente frase:
"No importa lo que sea que pase, al final todo pasa por nuestro bien".
Y aunque me ocasionaba varias rabietas mentales pensar en la posibilidad de esa frase, debo aceptar que con el paso del tiempo la he aceptado como cierta.
Ser positivo, pensar positivo y ser optimista de acuerdo con esta frase es creer que todo saldrá bien pase lo que pase.
En la vida, cotidianamente nos enfrentamos a tres posibles resultados de nuestras decisiones: que todo salga conforme a nuestras expectativas (o sea bien o mejor), que todo salga contrario a nuestras expectativas (en cuyo caso pensamos que todo ha salido mal) o que no pase ni una cosa ni la otra, es decir, que el resultado sea totalmente diferente a lo que pudieramos o no haber esperado.
Cualquiera que sea la situación que resulte de nuestras decisiones, el optimismo la transforma inmediatamente en solo una opción: Todo pasa por nuestro bien.
¿Cómo podría una enfermedad, un accidente, un delito o cualquier otra cosa aparentemente "negativa" pasar por nuestro bien?
La mayoría, la generalidad de nosotros no podemos ver o predecir el futuro, ni siquiera somos capaces de asimilar con totalidad nuestro momento presente.
En este momento es de noche, aunque está nublado, sé que en el cielo hay estrellas y sé que la luz que me llega de esas estrellas tarda cientos, miles de años en llegar hasta mis ojos. La luz tarda tanto tiempo en llegar hasta la tierra que muchas de esas estrellas ya se apagaron desde hace mucho tiempo. Al ver una estrella en el cielo estamos viviendo dos realidades al mismo tiempo, la realidad de la estrella viva que emite su luz y esta luz es percibida por nuestros ojos y la realidad de que a millones de años luz, esa estrella ya está apagada y por lo tanto no emite ninguna luz más. Eso está pasando en nuestro momento presente.
Si analizamos nuestra existencia no es mas que un punto en la inmensidad del tiempo y del espacio. La historia de la humanidad entera no es mas que un segmento de una línea eterna sin principio ni final. Nuestra misma existencia no es más que un segmento de un grano de arena en la playa del universo.
¿Cómo podríamos saber que nuestras decisiones y todas las situaciones que nos pasan son para nuestro bien?
Confiando.
Bien podemos hacer una cosa u otra o no hacer nada en lo absoluto. Bien puede resultar una cosa o la otra o no resultar nada. Pero al principio y al final, eso no importa en lo absoluto.
En esencia somos energía, somos espíritu y somos conciencia.
Al final del episodio de nuestra vida, dejaremos la experiencia material y nos uniremos al gran espíritu del universo, al vacío que existe entre las partes del átomo, al espacio que hay entre una estrella y otra.
Ante tal perspectiva de inmensidad y eternidad, ¿Cómo podríamos definir lo que es bueno o malo?
¿Qué son nuestras complacencias o nuestros disgustos comparados con la luz que mantiene viva a una estrella ante nuestros ojos aún cuando esta ya se ha apagado?
¿Qué es bueno o malo en nuestra vida cotidiana comparado con el nacimiento o la muerte de una galaxia entera?
Podemos tomar una decisión u otra, hacer una cosa u otra, lamentarnos o felicitarnos, pero al final, el planeta seguirá girando y el universo continuará expandiéndose a si mismo.
¿Quién puede negar que todo lo que nos sucede es por nuestro bien?
Estamos en sincronía con el ritmo de la vida, con el ritmo del universo.
Danzamos entre estrellas, planetas, átomos y partículas de todo tipo.
Creemos que decidimos, que hacemos, que construimos en nuestro limitado espacio de planeta, cuándo en realidad si se nos ve de lejos no somos más que una célula que se alimenta y crece y se mantiene con vida a si misma dentro de un cuerpo enorme.
Finalmente, escuchar o no escuchar a la vocecita interior es meramente circunstancial. Hay un poder en el universo, una inteligencia mucho mayor a nosotros que nos une y nos mantiene danzando en el ritmo de la vida.
Ya sea que hagamos caso o no a la vocecita interior, cualquiera que sea la decisión que tomemos o los resultados que obtengamos nada se escapa a esa inteligencia universal.
Es una paradoja existencial.
Tomamos decisiones sólo para cumplir la voluntad de la inteligencia universal.
Aún cuando esas decisiones nos gusten o no nos gusten, sólo contribuyen al cumplimiento de esa voluntad.
Y la voluntad de esa inteligencia universal es una voluntad que tiene que ver con la vida, con la expansión, con la abundancia y con la prosperidad.
La voluntad de la inteligencia universal tiene que ver con la felicidad, con el gozo y con el placer, que nada tienen que ver con nuestra experiencia limitada de gozo y placer terrenales.
Siendo nuestro universo un universo de autocreación, autoexpansión y autoexpresión, el bien supremo para quienes lo habitamos tiene que ver con estos mismos conceptos.
Vivimos en un universo que se expresa viéndose a si mismo y a través de si mismo.
La organización de nuestros átomos, de nuestras células, es idéntica a la organización del sistema solar, de la galaxia.
Lo que tiene que ser será, lo que tiene que pasar pasará y nuestras decisiones sólo nos mueven a la derecha, al centro o a la izquierda de un camino que tiene sólo un destino.
No es que haya destinos escritos.
Simple y sencillamente hay un sistema que funciona de manera perfecta para mantenerse con vida a si mismo.
Sabes que todo pasa por nuestro bien es más que optimismo, es la aceptación humilde de nuestra existencia y la creencia y confianza firme en una inteligencia superior que nos mantiene danzando al ritmo del universo al que pertenecemos.
Así es.
martes, 4 de enero de 2011
Feliz Año 2011
Este 2011 declaro que la abundancia de todo bien y la prosperidad se manifiestan en nuestras vidas, que la paz, la tranquilidad y el amor divino están presentes en nuestra existencia de manera constante y permanente, los desafíos naturales de la vida se resuelven de manera perfecta y gozamos de salud que vibra al ritmo de la vida, nuestra vida que es la vida de Dios.
En este 2011, observo que la conciencia de unidad con el Todo Único ilumina nuestro camino, sabiendo, que en Él y con Él, todo es posible.
Este 2011, saludo con respeto, entusiasmo y amor a la divinidad dentro de ustedes.
Somos UNO en amor, en gozo, en felicidad, en fe y en esperanza.
Este 2011, nuestro Bien Superior se manifiesta de acuerdo a la voluntad divina y de manera perfecta haciendo realidad lo que nuestros corazones anhelan, lo que nuestros pensamientos construyen y lo que nuestras palabras decretan.
Asi es.
NAMASTE
En este 2011, observo que la conciencia de unidad con el Todo Único ilumina nuestro camino, sabiendo, que en Él y con Él, todo es posible.
Este 2011, saludo con respeto, entusiasmo y amor a la divinidad dentro de ustedes.
Somos UNO en amor, en gozo, en felicidad, en fe y en esperanza.
Este 2011, nuestro Bien Superior se manifiesta de acuerdo a la voluntad divina y de manera perfecta haciendo realidad lo que nuestros corazones anhelan, lo que nuestros pensamientos construyen y lo que nuestras palabras decretan.
Asi es.
NAMASTE
domingo, 22 de agosto de 2010
“No quiero convencer a nadie de nada.
Tratar de convencer a otra persona es indecoroso,
es atentar contra su libertad de pensar o creer
o de hacer lo que le dé la gana.
Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer,
mostrar, no demostrar.
Que cada uno llegue a la verdad por sus propios pasos,
y que nadie le llame equivocado o limitado.
(¡Quién es quién para decir "esto es así",
si la historia de la humanidad
no es más que una historia de contradicciones y
de tanteos y de búsquedas?)
Si a alguien he de convencer algún día,
ese alguien ha de ser yo mismo.
Convencerme de que no vale la pena llorar,
ni afligirse, ni pensar en la muerte.
"La vejez, la enfermedad y la muerte", de Buda,
no son más que la muerte,
y la muerte es inevitable.
Tan inevitable como el nacimiento.
Lo bueno es vivir del mejor modo posible.
Peleando, lastimando, acariciando, soñando.
(¡Pero siempre se vive del mejor modo posible!)
Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar
(pero de verdad volar, yo solo, con mis brazos),
tendrá que gustarme caminar sobre la tierra,
y ser hombre, no pez, ni ave.
No tengo ningún deseo que me digan
que la luna es diferente a mis sueños”.
Jaime Sabines
Tratar de convencer a otra persona es indecoroso,
es atentar contra su libertad de pensar o creer
o de hacer lo que le dé la gana.
Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer,
mostrar, no demostrar.
Que cada uno llegue a la verdad por sus propios pasos,
y que nadie le llame equivocado o limitado.
(¡Quién es quién para decir "esto es así",
si la historia de la humanidad
no es más que una historia de contradicciones y
de tanteos y de búsquedas?)
Si a alguien he de convencer algún día,
ese alguien ha de ser yo mismo.
Convencerme de que no vale la pena llorar,
ni afligirse, ni pensar en la muerte.
"La vejez, la enfermedad y la muerte", de Buda,
no son más que la muerte,
y la muerte es inevitable.
Tan inevitable como el nacimiento.
Lo bueno es vivir del mejor modo posible.
Peleando, lastimando, acariciando, soñando.
(¡Pero siempre se vive del mejor modo posible!)
Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar
(pero de verdad volar, yo solo, con mis brazos),
tendrá que gustarme caminar sobre la tierra,
y ser hombre, no pez, ni ave.
No tengo ningún deseo que me digan
que la luna es diferente a mis sueños”.
Jaime Sabines
domingo, 15 de agosto de 2010
La libertad es soledad.
"¿Por qué será -Se preguntó perplejo Juan-
que no hay nada más difícil en el mundo
que convencer a un pájaro de que es libre,
y de que lo puede probar por si mismo
sí sólo se pasara un rato practicando?
¿Por qué será tan difícil?... "
Richard Bach
A los seres humanos les gusta la esclavitud, siempre están buscando ser esclavos de algo, piensan que desean la libertad pero en realidad le temen. Siempre terminan siendo esclavos de alguien o de algo, del trabajo, de la pareja, de la escuela, de los padres, de los hijos, de sus miedos, etc.
Cuando el ser humano se da cuenta que puede ir a donde el quiere, que puede amar a quien se le dé la gana, que puede pensar y sentir libremente...que nada lo ata, solo sus propios pensamientos y sentimientos, en ese momento es LIBRE y es algo mágico, porque todo lo pesado que siente, esa melancolía dentro del corazón, ese apego a las personas y a las cosas, desaparecen.
La gente le teme a ese sentimiento de libertad, porque la libertad es soledad, y le asusta conocerse a si mismo y no tener que depender de nadie, ni de la familia, ni del trabajo, ni de la pareja, ni de Dios.
El ser humano crea su realidad a partir de lo que le rodea, no de si mismo y en la libertad solo tenemos eso, a nosotros mismos.
Por esa razón, cuando algunas personas crean su realidad aparte, sin depender de reglas o normas sociales, sin depender de las demás personas para ser felices o ubicar su lugar en este mundo, les llaman locos.
Sin embargo, aunque seria difícil poder contradecir los términos médicos, una persona libre, también puede ser un poco o mucho loca.
Imagine que una persona “normal” le dice, que no necesita tener pareja en la vida, que sola se las arregla bien, que no necesita del amor o aprobación de los demás. La primera reacción sería pensar que está mintiendo, que eso no es posible, sin embargo, si esa persona se empeñara en esa idea, algunos comenzarían a pensar que está “loca”.
La libertad es soledad, y es preciso darse cuenta que la naturaleza del hombre es libre.
Por lo tanto, el ser humano también es “solo”, es un individuo único e irrepetible, que en la mayoría de los casos se empeña en confundirse entre la muchedumbre, en mimetizarse con sus semejantes.
Si la naturaleza del hombre es “libre” y su estado natural es la soledad, ¿Porqué el hombre le teme a la soledad?
De nuevo estamos ante una confusión entre materia y energía.
En el plano material, el ser humano “necesita” la compañía de otros seres humanos, porque la materia se hace fuerte con mas materia. La “masa” o acumulación de materia en grandes cantidades es la fortaleza material. La soledad en este sentido puramente material, se podría interpretar como debilidad, vulnerabilidad.
Y al ser humano, no le gusta sentirse vulnerable ni mostrar debilidad, porque eso lo asocia con el sufrimiento.
Sin embargo, en el plano espiritual, en el nivel de la energía, el alma nunca está sola, ya que forma parte de ese campo unificado que ya habíamos explorado anteriormente.
Dios es una cadena de energía, una cadena de almas.
En este nivel, el ser humano (su alma) nunca estará solo y es preciso que lo descubra para no evitar la soledad física y entregarse a la libertad espiritual.
La energía solo puede ser libre, ya que es imposible atarla, encadenarla o poseerla.
Ya que la esencia de la humanidad es su energía, su alma, su pensamiento, entonces la naturaleza del ser humano es la libertad.
Y en la mayoría de las ocasiones el ser humano se esclaviza a la materia. Se esclaviza al alimento, se esclaviza a los placeres carnales, se esclaviza al dinero, al trabajo y a las demás personas, porque sólo así se siente seguro. Pero un hombre que no puede renunciar a sus esclavitudes materiales, no puede vivir su libertad y por lo tanto, no puede conocer ni comprender a Dios.
Un hombre que no ha renunciado a sus esclavitudes materiales, no puede amar espiritualmente, solo materialmente.
Es en el estado de libertad, donde el ser humano, pone fin a todos sus sufrimientos, a todas sus dudas, porque sus emociones y sentimientos ya no dependen de la materia y por lo tanto, no hay nada en el universo que lo pueda hacer infeliz.
Es en el estado de libertad, donde se encuentran las posibilidades creadoras del ser humano.
Es en el estado de libertad donde el ser humano puede ser uno con la humanidad entera y por lo tanto, puede ser Dios.
Cuando el ser humano encuentra la muerte, es la liberación final, forzada y justa para todos los seres.
Es el momento en que su alma se desprende de la materia y se vuelve energía pura.
Se cierra el ciclo energía-materia-energía.
Cuando la energía es liberada de la materia su único destino es Dios, el reino de los cielos, el campo unificado, el todo.
No hay cielo, ni infierno, solo el conjunto de toda la energía del universo.
Sin embargo, es preciso saber que no se necesita esperar la muerte para poder ser libre.
Asi es.
que no hay nada más difícil en el mundo
que convencer a un pájaro de que es libre,
y de que lo puede probar por si mismo
sí sólo se pasara un rato practicando?
¿Por qué será tan difícil?... "
Richard Bach
A los seres humanos les gusta la esclavitud, siempre están buscando ser esclavos de algo, piensan que desean la libertad pero en realidad le temen. Siempre terminan siendo esclavos de alguien o de algo, del trabajo, de la pareja, de la escuela, de los padres, de los hijos, de sus miedos, etc.
Cuando el ser humano se da cuenta que puede ir a donde el quiere, que puede amar a quien se le dé la gana, que puede pensar y sentir libremente...que nada lo ata, solo sus propios pensamientos y sentimientos, en ese momento es LIBRE y es algo mágico, porque todo lo pesado que siente, esa melancolía dentro del corazón, ese apego a las personas y a las cosas, desaparecen.
La gente le teme a ese sentimiento de libertad, porque la libertad es soledad, y le asusta conocerse a si mismo y no tener que depender de nadie, ni de la familia, ni del trabajo, ni de la pareja, ni de Dios.
El ser humano crea su realidad a partir de lo que le rodea, no de si mismo y en la libertad solo tenemos eso, a nosotros mismos.
Por esa razón, cuando algunas personas crean su realidad aparte, sin depender de reglas o normas sociales, sin depender de las demás personas para ser felices o ubicar su lugar en este mundo, les llaman locos.
Sin embargo, aunque seria difícil poder contradecir los términos médicos, una persona libre, también puede ser un poco o mucho loca.
Imagine que una persona “normal” le dice, que no necesita tener pareja en la vida, que sola se las arregla bien, que no necesita del amor o aprobación de los demás. La primera reacción sería pensar que está mintiendo, que eso no es posible, sin embargo, si esa persona se empeñara en esa idea, algunos comenzarían a pensar que está “loca”.
La libertad es soledad, y es preciso darse cuenta que la naturaleza del hombre es libre.
Por lo tanto, el ser humano también es “solo”, es un individuo único e irrepetible, que en la mayoría de los casos se empeña en confundirse entre la muchedumbre, en mimetizarse con sus semejantes.
Si la naturaleza del hombre es “libre” y su estado natural es la soledad, ¿Porqué el hombre le teme a la soledad?
De nuevo estamos ante una confusión entre materia y energía.
En el plano material, el ser humano “necesita” la compañía de otros seres humanos, porque la materia se hace fuerte con mas materia. La “masa” o acumulación de materia en grandes cantidades es la fortaleza material. La soledad en este sentido puramente material, se podría interpretar como debilidad, vulnerabilidad.
Y al ser humano, no le gusta sentirse vulnerable ni mostrar debilidad, porque eso lo asocia con el sufrimiento.
Sin embargo, en el plano espiritual, en el nivel de la energía, el alma nunca está sola, ya que forma parte de ese campo unificado que ya habíamos explorado anteriormente.
Dios es una cadena de energía, una cadena de almas.
En este nivel, el ser humano (su alma) nunca estará solo y es preciso que lo descubra para no evitar la soledad física y entregarse a la libertad espiritual.
La energía solo puede ser libre, ya que es imposible atarla, encadenarla o poseerla.
Ya que la esencia de la humanidad es su energía, su alma, su pensamiento, entonces la naturaleza del ser humano es la libertad.
Y en la mayoría de las ocasiones el ser humano se esclaviza a la materia. Se esclaviza al alimento, se esclaviza a los placeres carnales, se esclaviza al dinero, al trabajo y a las demás personas, porque sólo así se siente seguro. Pero un hombre que no puede renunciar a sus esclavitudes materiales, no puede vivir su libertad y por lo tanto, no puede conocer ni comprender a Dios.
Un hombre que no ha renunciado a sus esclavitudes materiales, no puede amar espiritualmente, solo materialmente.
Es en el estado de libertad, donde el ser humano, pone fin a todos sus sufrimientos, a todas sus dudas, porque sus emociones y sentimientos ya no dependen de la materia y por lo tanto, no hay nada en el universo que lo pueda hacer infeliz.
Es en el estado de libertad, donde se encuentran las posibilidades creadoras del ser humano.
Es en el estado de libertad donde el ser humano puede ser uno con la humanidad entera y por lo tanto, puede ser Dios.
Cuando el ser humano encuentra la muerte, es la liberación final, forzada y justa para todos los seres.
Es el momento en que su alma se desprende de la materia y se vuelve energía pura.
Se cierra el ciclo energía-materia-energía.
Cuando la energía es liberada de la materia su único destino es Dios, el reino de los cielos, el campo unificado, el todo.
No hay cielo, ni infierno, solo el conjunto de toda la energía del universo.
Sin embargo, es preciso saber que no se necesita esperar la muerte para poder ser libre.
Asi es.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)